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La farsa de la productividad: la multitarea destroza la atención y dispara la ansiedad

Simultanear labores muerde la productividad un 40% y provoca una merma de agilidad similar a la que causa pasar una noche entera sin dormir.

Pixabay/CC/Tumisu

Vivimos en la era de las pestañas abiertas. Correo electrónico, documentos a medio terminar, notificaciones constantes y reuniones en segundo plano forman parte de una rutina que hemos asumido como sinónimo de productividad. De hecho, en la sociedad actual, la multitarea se percibe como una habilidad imprescindible, casi una medalla de honor profesional. Sin embargo, la ciencia desmonta este mito: la multitarea no solo no nos hace más eficientes, sino que puede reducir de forma significativa nuestra capacidad cognitiva.

Diversos estudios han demostrado que intentar realizar varias tareas complejas al mismo tiempo provoca una caída temporal del coeficiente intelectual de hasta 10 puntos. El impacto es comparable al de pasar una noche sin dormir. Lejos de optimizar el rendimiento, forzar al cerebro a dividir su atención lo sobrecarga y limita su potencial.

El espejismo de hacer todo a la vez

El cerebro humano no está diseñado para procesar múltiples tareas cognitivamente exigentes de manera simultánea. Lo que realmente ocurre cuando creemos estar haciendo varias cosas a la vez es un cambio rápido y constante de foco, conocido como task-switching. Cada vez que alternamos entre actividades —por ejemplo, escribir un informe y responder un mensaje— el cerebro necesita unos segundos para reorientarse.

Ese proceso tiene un coste. Se conoce como "coste de cambio cognitivo" y puede reducir la productividad hasta en un 40%. Además, incrementa la probabilidad de cometer errores, ya que la mente necesita tiempo para adaptarse a cada nueva tarea. La sensación de estar ocupados puede ser alta, pero el rendimiento real disminuye.

Investigaciones académicas han señalado que las interrupciones frecuentes, como correos electrónicos y llamadas, generan una disminución del rendimiento cognitivo equivalente a la falta de sueño. A esto se suma un dato revelador: tras una interrupción, pueden necesitarse hasta 23 minutos para recuperar por completo la concentración en la tarea original.

Impacto en el cerebro y la salud mental

La multitarea constante no solo afecta al rendimiento inmediato. También incrementa la fatiga mental y eleva los niveles de estrés y ansiedad. Cambiar de foco de forma permanente agota los recursos cognitivos y deja una sensación de cansancio al final del día, incluso cuando no se han completado tareas relevantes.

Algunas investigaciones relacionan el uso intensivo de dispositivos y la multitarea digital con una menor densidad de materia gris en la corteza cingulada anterior, región implicada en el control cognitivo y la atención. Aunque el debate científico continúa, la evidencia apunta a que la sobreexposición a estímulos digitales puede debilitar la capacidad de concentración sostenida.

El antídoto: recuperar el enfoque profundo

Frente a esta fragmentación mental surge el concepto de Deep Work o trabajo profundo: la capacidad de concentrarse sin distracciones en una tarea cognitivamente exigente. Este enfoque apuesta por la monotarea y por dedicar bloques de tiempo específicos a actividades importantes, eliminando interrupciones.

El trabajo profundo permite aumentar la velocidad y la precisión, mejora la creatividad y favorece la entrada en estados de "flujo", en los que la atención es máxima y la percepción del tiempo cambia. A diferencia del trabajo superficial —responder mensajes o revisar notificaciones— el trabajo profundo genera resultados de mayor calidad.

Estrategias para entrenar la concentración

Recuperar la capacidad de enfoque requiere disciplina y cambios en el entorno. Una técnica eficaz es trabajar en bloques de tiempo de entre 60 y 90 minutos dedicados exclusivamente a una tarea relevante. Durante ese periodo, resulta clave silenciar notificaciones y evitar cualquier cambio de contexto.

El método Pomodoro, basado en intervalos de 25 minutos de trabajo seguidos de breves descansos, también ayuda a sostener la atención y reducir la fatiga mental. Agrupar tareas similares, como responder todos los correos en un único momento del día, evita saltos constantes entre actividades.

Otra recomendación es permitir momentos de aburrimiento sin recurrir automáticamente al teléfono. Entrenar la mente para tolerar la ausencia de estímulos fortalece la capacidad de concentración a largo plazo.

En un entorno que compite por captar cada segundo de atención, centrarse en una sola tarea se convierte en una ventaja competitiva. La multitarea es una ilusión de eficiencia que fragmenta la mente. Apostar por el enfoque profundo no solo mejora el rendimiento, sino que protege la salud mental y devuelve la claridad necesaria para producir trabajo de verdadero valor.

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