
Un método doméstico elaborado con ingredientes comunes está extendiéndose como alternativa económica para combatir pequeños insectos en el hogar. La propuesta combina productos habituales en cualquier cocina y se prepara en pocos minutos. Su funcionamiento se basa en atraer a los insectos con elementos alimentarios y atraparlos mediante una sustancia pegajosa que dificulta su supervivencia.
La mezcla utiliza una pastilla de jabón de manos, harina, agua, azúcar blanca refinada y pan duro, y puede colocarse en puntos estratégicos de la vivienda donde suelen aparecer hormigas u otros insectos de pequeño tamaño.
Cómo se prepara paso a paso
La elaboración es sencilla y no requiere utensilios específicos. El primer paso consiste en rallar una pastilla de jabón de manos. Una vez rallado, se mezcla con una pequeña cantidad de harina y agua hasta obtener una pasta espesa y pegajosa.
Cuando la textura es homogénea, se añade azúcar blanca refinada, que actúa como reclamo por su aroma dulce. También puede incorporarse pan duro desmenuzado para reforzar el efecto atrayente.
Por último, distribuir pequeñas porciones de la mezcla en tapas o recipientes poco profundos. Estos deben colocarse en zonas donde los insectos suelen transitar: debajo del fregadero, cerca del cubo de la basura, junto a grietas, en esquinas de la cocina o en la despensa. Conviene sustituir la mezcla cuando se seque o pierda consistencia.
Por qué funciona esta combinación
El mecanismo de acción combina atracción y captura. Por un lado, el azúcar y el pan actúan como atrayentes alimentarios, lo que induce a los insectos a acercarse a la mezcla.
Por otro, el jabón cumple una doble función. En primer lugar, genera una textura adhesiva que dificulta el movimiento del insecto una vez entra en contacto con la sustancia. Cuando el jabón altera esa superficie, se produce deshidratación y pérdida de integridad estructural, lo que impide su supervivencia.
Medidas complementarias
Existen varias recomendaciones que ayudan a minimizar la aparición de insectos domésticos. La primera es mantener una limpieza constante, retirando restos de comida y limpiando cualquier líquido derramado. Los residuos alimentarios son uno de los principales factores de atracción.
También es importante sellar grietas y revisar ventanas, puertas o tuberías, ya que muchas especies acceden al interior a través de pequeñas aberturas. Otro aspecto relevante es evitar la humedad excesiva. Igualmente, pueden utilizarse repelentes naturales como menta, lavanda, albahaca o citronela, plantas cuyo aroma resulta desagradable para determinadas especies.

