L D (EFE) El Pontífice aseguró que la nulidad de un matrimonio no puede depender del fracaso de la unión conyugal, "ya que un matrimonio válido puede fracasar por el uso equivocado de la libertad de cada cónyuge".
Juan Pablo II hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió en el Vaticano a los jueces, abogados y oficiales de la Rota Romana con motivo de la inauguración del Año Judicial, ante los que resaltó la indisolubilidad del matrimonio y su dignidad sacramental. Tras resaltar la validez de un matrimonio "hasta que no se pruebe lo contrario", el Papa rechazó la tesis según la cual el fracaso de la vida conyugal presupone la invalidez del matrimonio.
"La constatación de las verdaderas anulaciones debe llevar a analizar con más seriedad en el momento del matrimonio los requisitos necesarios para casarse, especialmente los relativos al consentimiento y a las disposiciones reales de los futuros esposos", afirmó el Obispo de Roma.
Juan Pablo II aseguró que es mejor prevenir problemas, incompatibilidades e impedimentos antes del matrimonio que intentar solucionarlo con anulaciones después. "No se puede olvidar que una consideración auténticamente jurídica del matrimonio requiere una visión metafísica de la persona y de la relación entre los cónyuges. Sin esa base ontológica, la institución matrimonial se convierte en una mera superestructura extrínseca fruto de la ley y del condicionamiento social, que limita a la persona en su libre realización", precisó el Pontífice.
Juan Pablo II hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió en el Vaticano a los jueces, abogados y oficiales de la Rota Romana con motivo de la inauguración del Año Judicial, ante los que resaltó la indisolubilidad del matrimonio y su dignidad sacramental. Tras resaltar la validez de un matrimonio "hasta que no se pruebe lo contrario", el Papa rechazó la tesis según la cual el fracaso de la vida conyugal presupone la invalidez del matrimonio.
"La constatación de las verdaderas anulaciones debe llevar a analizar con más seriedad en el momento del matrimonio los requisitos necesarios para casarse, especialmente los relativos al consentimiento y a las disposiciones reales de los futuros esposos", afirmó el Obispo de Roma.
Juan Pablo II aseguró que es mejor prevenir problemas, incompatibilidades e impedimentos antes del matrimonio que intentar solucionarlo con anulaciones después. "No se puede olvidar que una consideración auténticamente jurídica del matrimonio requiere una visión metafísica de la persona y de la relación entre los cónyuges. Sin esa base ontológica, la institución matrimonial se convierte en una mera superestructura extrínseca fruto de la ley y del condicionamiento social, que limita a la persona en su libre realización", precisó el Pontífice.
