L D (EFE)
El jefe de circulación declaró el jueves a la Policía Judicial que no dio la orden de salida al Talgo y que su actuación fue correcta, aunque ciertamente el semáforo estaba en verde. Para exculpar al jefe de Estación, CCOO, sindicato al que pertenece este trabajador, dijo que éste advirtió expresamente al maquinista del Talgo de que no saliera hasta que le avisara, ya que circulaba un tren de mercancías por la misma vía única. Cargando las tintas sobre el maquinista, que se encuentra entre los fallecidos, CCOO dijo que “no sabemos por qué arrancó”, aunque tampoco explicaron por qué estaba en verde el semáforo de la estación, cuando debería haber estado en rojo para que se activara el sistema automático que bloquea la maquinaria del tren y le impide avanzar.
La reacción del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) no se ha hecho esperar y este viernes aseguró que el maquinista muerto no es culpable. Durante una rueda de prensa, el coordinador general del Semaf, Juan Jesús García, el secretario de información del sindicato, Santiago Pino, y el coordinador general de Acción Sindical, Juan Cano, resaltaron que, hasta el momento, no hay ni un solo indicio de que la actuación de José Manuel Egea haya sido incorrecta.
Salvar el nombre de un compañero
El acto comenzó con la lectura de un comunicado, en el que el Semaf critica "los bulos" que circulan en los medios de comunicación y que, según el sindicato, son "absolutamente falsos" e "intrascendentes", con el objetivo único de "desviar la atención y, por tanto, la responsabilidad del accidente hacia el maquinista". "No vamos a consentir que se mancille el nombre de nuestro compañero", dice el Semaf, tras advertir de que estudia "posibles medidas legales" contra quienes se manifiestan con "ligereza" sobre las causas del suceso sin esperar a las conclusiones de la investigación.
Según el Semaf, las pruebas confirman que el semáforo se puso en verde para el Talgo, algo que implica únicamente que el itinerario a seguir es el habitual. Sin embargo, para retomar la marcha, es estrictamente necesario que el maquinista espere a que el jefe de circulación le dé la señal. Nadie en ningún caso puede abandonar la estación ferroviaria sin permiso claro para ello, coincidieron los dirigentes del sindicato.
Para el sindicato, es incomprensible, por tanto, que el semáforo se pusiera en verde para el Talgo -al que anteriormente se le mandó parar pese a que ello no estaba previsto en su ruta inicial- cuando por la misma vía circulaba pero en sentido opuesto otro tren, de mercancías. Incluso si en el momento en el que el semáforo cambió a verde el Talgo hubiera permanecido en la estación y no hubiera retomado la marcha, habría sido arrollado por el convoy de mercancías. Sólo en el caso de que el semáforo hubiera estado en rojo el tren de mercancías se habría desviado de su itinerario inicial, en busca de otra vía.
La reacción del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) no se ha hecho esperar y este viernes aseguró que el maquinista muerto no es culpable. Durante una rueda de prensa, el coordinador general del Semaf, Juan Jesús García, el secretario de información del sindicato, Santiago Pino, y el coordinador general de Acción Sindical, Juan Cano, resaltaron que, hasta el momento, no hay ni un solo indicio de que la actuación de José Manuel Egea haya sido incorrecta.
Salvar el nombre de un compañero
El acto comenzó con la lectura de un comunicado, en el que el Semaf critica "los bulos" que circulan en los medios de comunicación y que, según el sindicato, son "absolutamente falsos" e "intrascendentes", con el objetivo único de "desviar la atención y, por tanto, la responsabilidad del accidente hacia el maquinista". "No vamos a consentir que se mancille el nombre de nuestro compañero", dice el Semaf, tras advertir de que estudia "posibles medidas legales" contra quienes se manifiestan con "ligereza" sobre las causas del suceso sin esperar a las conclusiones de la investigación.
Según el Semaf, las pruebas confirman que el semáforo se puso en verde para el Talgo, algo que implica únicamente que el itinerario a seguir es el habitual. Sin embargo, para retomar la marcha, es estrictamente necesario que el maquinista espere a que el jefe de circulación le dé la señal. Nadie en ningún caso puede abandonar la estación ferroviaria sin permiso claro para ello, coincidieron los dirigentes del sindicato.
Para el sindicato, es incomprensible, por tanto, que el semáforo se pusiera en verde para el Talgo -al que anteriormente se le mandó parar pese a que ello no estaba previsto en su ruta inicial- cuando por la misma vía circulaba pero en sentido opuesto otro tren, de mercancías. Incluso si en el momento en el que el semáforo cambió a verde el Talgo hubiera permanecido en la estación y no hubiera retomado la marcha, habría sido arrollado por el convoy de mercancías. Sólo en el caso de que el semáforo hubiera estado en rojo el tren de mercancías se habría desviado de su itinerario inicial, en busca de otra vía.
