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Los otros tres son el sacerdote príncipe polaco Augusto Czartoryski (1858-1893), nieto de la reina regente española María Cristina de Borbón y del duque de Riansares; la religiosa portuguesa Alejandrina María da Costa (1904-1955) y la italiana Giulia Nemesia Valle (1847-1916).
Los nuevos beatos fueron proclamados mientras los miles de presentes en la plaza de San Pedro rompieron en aplausos que duraron varios minutos y sonó música sacra. Centenares de banderas españolas, mexicanas y colombianas fueron también ondeadas por los asistentes. En la fachada principal de la basílica de San Pedro fueron descubiertos seis retratos de tamaño gigante de los nuevos beatos.
El Papa pronunció la larga fórmula de beatificación en latín y con voz clara y fuerte. A la ceremonia asistieron centenares de españoles, mexicanos y colombianos, que han tenido que atravesar, como todos los miles de fieles presentes, detectores de metales para ingresar en el recinto vaticano. Todos los bolsos, mochilas y otras pertenencias que portan los asistentes han sido meticulosamente controlados por la policía que garantiza la seguridad en la plaza.
Tras la proclamación, el Papa estipuló que la fiesta de la beata española se celebre el 9 de febrero, la de la mexicana el 27 de abril, la de la colombiana el 21 de octubre, la del sacerdote polaco el 2 de agosto, la de la portuguesa el 13 de octubre y la de la italiana el 26 de junio.
El obispo de Huelva (España), Ignacio Noguer Carmona, fue el encargado de solicitar al Papa la beatificación de la monja española salesiana sor Eusebia Palomino. Con estas beatificaciones, el número de siervos de Dios elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II en sus 25 años de Pontificado asciende a 1.334. También ha proclamado 476 santos.
Los nuevos beatos fueron proclamados mientras los miles de presentes en la plaza de San Pedro rompieron en aplausos que duraron varios minutos y sonó música sacra. Centenares de banderas españolas, mexicanas y colombianas fueron también ondeadas por los asistentes. En la fachada principal de la basílica de San Pedro fueron descubiertos seis retratos de tamaño gigante de los nuevos beatos.
El Papa pronunció la larga fórmula de beatificación en latín y con voz clara y fuerte. A la ceremonia asistieron centenares de españoles, mexicanos y colombianos, que han tenido que atravesar, como todos los miles de fieles presentes, detectores de metales para ingresar en el recinto vaticano. Todos los bolsos, mochilas y otras pertenencias que portan los asistentes han sido meticulosamente controlados por la policía que garantiza la seguridad en la plaza.
Tras la proclamación, el Papa estipuló que la fiesta de la beata española se celebre el 9 de febrero, la de la mexicana el 27 de abril, la de la colombiana el 21 de octubre, la del sacerdote polaco el 2 de agosto, la de la portuguesa el 13 de octubre y la de la italiana el 26 de junio.
El obispo de Huelva (España), Ignacio Noguer Carmona, fue el encargado de solicitar al Papa la beatificación de la monja española salesiana sor Eusebia Palomino. Con estas beatificaciones, el número de siervos de Dios elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II en sus 25 años de Pontificado asciende a 1.334. También ha proclamado 476 santos.
