María López Fernández, la hasta ahora directora del Museo, que fue inaugurado el pasado 23 de marzo, ha justificado su dimisión "en el incumplimiento de determinados pactos" contenidos en su contrato, aseguró a Efe, aunque por el momento ha declinado hacer más declaraciones.
El historiador y crítico de arte Tomás Llorens confirmó a Efe su dimisión al considerar que el Museo Carmen Thyssen, gestionado por la Fundación Palacio de Villalón, "ha dejado de tener el grado de credibilidad histórico artística que debería esperarse de un museo de su naturaleza".
Llorens era un hombre de confianza de Carmen Cervera. Fue conservador jefe del museo Thyssen-Bornemisza de Madrid durante catorce años, hasta que se despidió en marzo de 2005. Después, continuó con su trabajo en el ámbito del arte a través de su labor de comisario de exposiciones, asesor y autor de diferentes libros.
El ex miembro del patronato remitió una carta a Carmen Cervera, a Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, y a los otros patronos de la Fundación, en la que afirma que su convicción está motivada "por una serie de hechos ocurridos a lo largo de las últimas semanas".
Entre ellos figura uno de "relevancia decisiva" como es el cambio de estructura aprobado y ejecutado en la reunión del Patronato del pasado día 23 de marzo, a la que no pudo asistir.
En dicha fecha se acordó "convertir el puesto de director previsto en el organigrama en 'director artístico', y atribuir a un gerente, directamente responsable ante el Patronato, las principales funciones ejecutivas del Museo".
En la misma sesión, indica Llorens en su carta de dimisión, se designó como gerente "de modo discrecional y sin proceso de selección alguno", a una persona que "carece de experiencia en la gestión de museos o instituciones artísticas, cuya ocupación profesional exclusiva a lo largo de los últimos años ha sido de naturaleza política".
Estos acuerdos, que considera han abierto en el museo un grave conflicto interno, "son un síntoma claro de la voluntad del Patronato de relegar en su gestión las cuestiones histórico artísticas a un nivel secundario".
Llorens cree radicalmente incompatibles estos acuerdos "con la letra y, sobre todo con el espíritu, del Documento de Buenas Prácticas, que, adoptado en enero de 2007 por el Ministerio de Cultura, con el acuerdo de las principales asociaciones profesionales del mundo del arte, se considera hoy de aplicación prácticamente obligatoria para la designación del personal directivo de Museos y Centros de Arte". María López Fernández, por su parte, se ha mostrado de acuerdo con las razones expuestas por Tomás Llorens.
