L D (Agencias)
Si alguien fuera del círculo íntimo del Papa en el Vaticano lo sabe, no lo dice. El Vaticano considera la salud del Pontífice un asunto estrictamente privado y rechaza sugerencias de que los detalles deberían hacerse públicos, como los de otros líderes mundiales, informa Reuters.
En agosto, durante una gira por Canadá, Guatemala y México, el Papa parecía tan débil que algunos fotógrafos no quisieron tomar imágenes de él en señal de respeto. Sin embargo, durante la Semana Santa, el Papa apareció mejor que en los últimos tiempos. Mientras que en el pasado le faltaba el aliento, habló claramente y con voz firme. También se detuvo para hablar con los creyentes que portaban ofrendas durante un servicio del Domingo de Ramos, algo que no hace cuando no se siente bien.
El Viernes Santo, dejó a un lado el sermón que le habían preparado para leer en la procesión de Via Crucis al Coliseo, e improvisó uno, volviendo a ser el predicador que fue en el pasado. Y el Domingo de Pascua felicitó a los creyentes en 62 idiomas, incluyendo varios de Asia y Africa difíciles de pronunciar.
Uno de los factores que podría ayudar a explicar la mejora de su salud - aunque sólo parcialmente - es que el Papa ahora tiene ruedas. Durante las ceremonias de Semana Santa, el Vaticano introdujo varias innovaciones para ayudarle a conservar su fuerza y evitar la sobrecarga en las piernas. Un trono con ruedas le evita tener que estar de pie mientras recorre los 300 metros del pasillo principal de la Basílica de San Pedro. Una silla hidráulica le levanta al nivel del altar, permitiéndole permanecer sentado mientras oficia la misa.
Se especula con un posible cambio de medicación para la enfermedad de Parkinson, pero los asistentes del Papa lo niegan. Los médicos que observan al Pontífice desde la distancia creen que la actual fase positiva podría ser parte de un ciclo normal de altas y bajas de la enfermedad.
En agosto, durante una gira por Canadá, Guatemala y México, el Papa parecía tan débil que algunos fotógrafos no quisieron tomar imágenes de él en señal de respeto. Sin embargo, durante la Semana Santa, el Papa apareció mejor que en los últimos tiempos. Mientras que en el pasado le faltaba el aliento, habló claramente y con voz firme. También se detuvo para hablar con los creyentes que portaban ofrendas durante un servicio del Domingo de Ramos, algo que no hace cuando no se siente bien.
El Viernes Santo, dejó a un lado el sermón que le habían preparado para leer en la procesión de Via Crucis al Coliseo, e improvisó uno, volviendo a ser el predicador que fue en el pasado. Y el Domingo de Pascua felicitó a los creyentes en 62 idiomas, incluyendo varios de Asia y Africa difíciles de pronunciar.
Uno de los factores que podría ayudar a explicar la mejora de su salud - aunque sólo parcialmente - es que el Papa ahora tiene ruedas. Durante las ceremonias de Semana Santa, el Vaticano introdujo varias innovaciones para ayudarle a conservar su fuerza y evitar la sobrecarga en las piernas. Un trono con ruedas le evita tener que estar de pie mientras recorre los 300 metros del pasillo principal de la Basílica de San Pedro. Una silla hidráulica le levanta al nivel del altar, permitiéndole permanecer sentado mientras oficia la misa.
Se especula con un posible cambio de medicación para la enfermedad de Parkinson, pero los asistentes del Papa lo niegan. Los médicos que observan al Pontífice desde la distancia creen que la actual fase positiva podría ser parte de un ciclo normal de altas y bajas de la enfermedad.
