
L D (EFE) El controlador, de origen danés y de 36 años de edad, identificado por la prensa suiza sólo por sus iniciales, P.N, recibió varias puñaladas en su domicilio de Kloten (Zúrich), donde vivía con su mujer y sus dos hijos pequeños.
El controlador estaba de servicio en el aeropuerto de Zúrich el 1 de julio de 2002 cuando un Tupolev-154 y un Boeing 757 colisionaron en el aire cerca de la frontera suizo-alemana del lago de Constanza. El Tupolev-154 ruso volaba a Barcelona desde Moscú mientras que el Boeing, de la compañía de mensajería DHL, se dirigía de Bérgamo (Italia) a la capital belga.
Las investigaciones revelaron que el primer aviso del controlador suizo al Tupolev se produjo 44 segundos antes de la colisión y fue seguido de un segundo aviso 14 segundos después, lo que sólo dejaba 30 segundos para evitar el choque. Los investigadores señalaron la responsabilidad que tuvo en el accidente la empresa de control aéreo Skyguide, ya que había un solo controlador de guardia en el momento del accidente y el sistema de alarma anticolisión estaba fuera de servicio momentáneamente debido a trabajos de mantenimiento.
A finales de noviembre del año 2003 Skyguide y los abogados de parte de los familiares de los muertos en el accidente llegaron a un acuerdo sobre una indemnización. Aun cuanto el nombre del controlador no apareció nunca en la prensa suiza en relación con aquel accidente, numerosas personas sabían quién era y dónde vivía.
Su asesino, descrito por la policía como un hombre de unos cincuenta años y 1,75 metros de estatura, delgado y con barba gris, huyó a pie tras abandonar el apartamento de la víctima. "Estamos todos profundamente consternados, declaró a la prensa el portavoz de Skyguide, Patrick Herr, quien agregó que "nunca había sido atacado ninguno de nuestros empleados". "Estamos poniendo a punto una célula de crisis para apoyar a los otros empleados, que continúan haciendo su labor en circunstancias muy difíciles", agregó.
