Me parece muy bien la aparente docilidad del señor Conde Roa. Si es verdad lo que le imputan, que dimita y se someta a lo que proceda en ley; y si no, que demuestre su inocencia e incluso que vuelva a ocupar su cargo. De todas formas, si quieren desintxicarse lean unos ripios titulados "¿Corrupción? ¡No, gracias!". Son ripios; no poesía. Están en
http://blogs.periodistadigital.com/cajondesastre.p...
Puede hacerles gracia, pero no hay garantía de ello. Un saludo