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Durán, Rajoy y la política

Zapatero está acorralado. Parte de su electorado le perdió el respeto hace tiempo. Su propio partido está disgustado con él por las medidas adoptadas contra la crisis. Los sindicatos han roto el idilio con el presidente. Y, por supuesto, los pensionistas y funcionarios juran en arameo contra el Gobierno de Zapatero. El panorama social que está dejando este Gobierno es oscuro: los ricos van a la ruina, las clases medias se proletarizan y millones de parados, entre 45 y 55 años, jamás se incorporarán al sistema laboral, e incluso se corre el riesgo de quiebra de algún gran banco.

A pesar de todo, nadie se engañe, Zapatero tiene mucho margen para maniobrar y mantenerse en el poder un tiempo considerable. No sufran. Hay todavía mucho partido para jugar. Desconfíen de quienes tiran las campanas al vuelo sobre una caída inmediata de Zapatero. Esas personas confunden sus deseos con la realidad, o sea, se ven ya como directores generales del Ente Público o luciendo cualquier carguito. Zapatero es rocoso. Duro. Rajoy tendrá que ganárselo. En todo caso, será muy difícil que Rajoy pierda las próximas elecciones.

Seguramente, el PP vencerá, pero, no lo olviden, se enfrentará a lo más duro de la crisis y, naturalmente, tendrá que recurrir al PSOE. Por eso, precisamente, haría bien Rajoy si hiciese ya un poco de política para el futuro. Haría bien, por ejemplo, imitando a Durán y Lleida. Ya sé, ya sé que las formas políticas de este tipo tienen algo de repulsivo, pero su actuación, aunque hipócrita desde el punto de vista moral, ante las medidas del Gobierno para reducir el déficit es políticamente ejemplar: por un lado, salva al Gobierno de una crisis dura, pero, por otro lado, consigue que Zapatero no haga coincidir las elecciones catalanas con un adelanto de las generales. La jugada es perfecta para CiU.

¿Y Rajoy qué hizo políticamente sensato? ¿Qué sacó Rajoy de su no a Zapatero? Excepto desgastar un poco más a los socialistas, nada que pudiera hacerle a Zapatero adelantar las elecciones, que debería ser la principal prioridad de Rajoy. En fin, Durán tiene motivos para sentirse satisfecho, porque ha conseguido lo que quería: celebrar las elecciones catalanas separadas y bien distantes de las generales, entre otras razones, para que el PP no supere el 5% que le dan las encuestas. Terrible. ¿O no es un horror que el PP pueda gobernar España siendo la quinta fuerza política en Cataluña?

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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