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Atentado en el Líbano

El pacifista guerrero y Hezbolá

Zapatero ha vuelto a demostrar su firmeza para mentir en la comparecencia del miércoles en el Congreso. El jueves volvió a repetir los insultos a la razón del día anterior, cuando en presencia del representante del Líbano, nación que ha concedido todos los reconocimientos a los soldados españoles por haber muerto en una emboscada de guerra, dijo que las tropas españolas allí desplazadas no estaban en guerra alguna. Excepto los socialistas y sus socios, nadie con sentido común puede creer estas mentiras. Ni el más osado defensor de las palabras, de los nombres, sobre las cosas, puede aceptar el nominalismo reglamentista y cruel de Zapatero, que prefiere agarrarse a un clavo ardiendo, en este caso la interpretación torticera de una resolución de la ONU, que reconocer lo real: nuestros soldados han muerto en una acción de guerra contra España.

Pero independientemente de los insultos de Zapatero a la inteligencia, hay que reconocerle a este hombre perseverancia y coherencia en el engaño y la mentira desde el 14-M hasta hoy. Más aún, parece que está en la naturaleza del presidente del Gobierno llevar a España a la catástrofe sin mover un músculo. Ciertamente, lo está consiguiendo con la inestimable ayuda de la chusma del "pacifismo" a palos, los medios de comunicación, los nacionalistas y el ejército.

¿El ejército? Sí, sí, también el ejército está poniendo su granito de arena para que España no sea reconocida por aportar algún tipo de racionalidad a las zonas de guerra en el mundo. O es que acaso no es desvergonzado el informe del CNI sobre la carencia de riesgos de nuestras tropas en el Líbano. Con toda razón, ante ese informe penoso del CNI, la prensa europea ha puesto el grito en el cielo y ha criticado con justeza la inteligencia, o mejor, la falta de inteligencia de ese sector del ejército español que está enquistado en el CNI.

Por fortuna para la democracia, la prensa europea no sólo no ha dejado de criticar al gobierno de Zapatero por esa estulticia del CNI, sino que ha puesto en evidencia la "cobarde" política de Zapatero con el grupo terrorista de Hezbolá. Parece ser que este grupo terrorista y cruel, al que Zapatero le había concedido cierta confianza con su propuesta ridícula de "alianza de civilizaciones", sabía con todo tipo de detalle la mala dotación, especialmente la carencia de inhibidores de frecuencias, de nuestros vehículos militares, y habría llevado a cabo con plena conciencia una emboscada de guerra contra España.

A pesar de todo, Zapatero persistirá en su ideología. Seguirá hablando de paz para ocultar la verdad y, sobre todo, para ganar elecciones. A la chusma le va la marcha. Persistirá en sacarle frutos a su "pacifismo guerrero". Por suerte, a nadie en el mundo libre se le escapa ya quién es Zapatero, a saber, el último representante del pacifismo estalinista, o sea, hacer de la paz una cuestión ideológica para eliminar a los adversarios políticos. La prensa europea, mucho más que la española, lo está poniendo en evidencia. Tanto que la lectura de los diarios europeos de estos días parecen más contundentes y críticos que las "correctas" y, a veces, melifluas críticas del PP al Gobierno.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.