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No todos los neologismos proceden del inglés. Algunos son muy castizos. Bien es verdad que esnob tiene su origen en Inglaterra. La "historia" oficial de ese palabro es que en las universidades de Oxford y Cambridge apuntaba s.nob al lado del nombre de los alumnos que no provenían de la nobleza ("sine nobilitate"). Naturalmente esos snobs eran un tanto pedantes para hacerse perdonar su origen. La historia es muy bonita, pero no es auténtica. Antes de Oxford y Cambirdge, el snob era el ayudante de zapatero remendón, es decir, el estrato más bajo de la escala social. Por ahí vino el sentido despreciativo que se daba a los snobs, los de un origen social humilde que querían subir de posición social. No sabían hablar bien, vestían exageradamente. Antes de "esnob", en el siglo XIX se dijo "petimetre" o "lechuguino". La palabra "esnob" en español no es tan popular como otras dos equivalentes que son muy castizas: "hortera" y "cursi".
No está clara la historia de "cursi" que se impuso a mediados del siglo XIX. Otra vez hay una historia oficial, la de las señoritas Sicur de una familia francesa de Cádiz, a principios del siglo XIX. El juego de palabras era "Sicur-Sicur... cursi". No me convence. Tiene que haber otro origen más auténtico para aceptar ese neologismo de "cursi" (= afectado, de mal gusto), pero lo ignoro.
"Hortera" tiene un significado parecido, aunque se destaca más (como el esnob) el que quiere ascender de clase social, pero se le nota su origen humilde. Al hortera le traiciona la afectación y el mal gusto. En este caso el origen está más claro, aunque la genealogía resulte un tanto complicada. En un principio, la "hortera" era la bandejita donde se depositaban los ingredientes para componer una fórmula magistral en las farmacias. De ahí se pasó al "hortera" como el mancebo de las boticas. El paso siguiente fue designar "hortera" a los dependientes del comercio, sobre todo los de tejidos y complementos del atuendo. Estamos a finales del siglo XIX. Es claro que esos horteras debían aparentar una elegancia que no poseían. Ese sentido duró hasta la Guerra Civil. A partir de entonces, el "hortera" se convierte en una palabra despreciativa que se aplica a un individuo de mal gusto, que desentona. Entre nosotros, Alfonso Ussía es un maestro en identificar horteras. En los años 60 se decía: "No hay mocita sin amor ni hortera sin transistor".
Ahora no sólo hay horteras sino "horteradas", esto es, situaciones enteras caracterizadas por el mal gusto. Por ejemplo, programas enteros de la televisión-basura.
Debe anotarse que el esnob, el hortera o el cursi no revelan el mal gusto tanto por la forma de hablar (como sería el caso del snob inglés) como por su forma de vestir y de comportarse.
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