
El caso de los radares es sólo un ejemplo de la auténtica rapacidad recaudatoria por parte del Estado (central, regional y municipal), que lleva a la elevación de todo tipo de impuestos, tasas, licencias, matrículas, etc.
Agustín Fuentes comenta la frase de Rajoy: "Hay que hacer un esfuerzo para olvidar lo que merece ser olvidado", que más parece un trabalenguas. Don Agustín da una versión más sencilla: "Hay que hacer un esfuerzo para olvidar lo que no merece ser recordado". Mala cosa me parece hacer esfuerzos para olvidar. Lo mejor del olvido es que se produce naturalmente, sin esfuerzo. Es más, sin olvido no hay memoria ni inteligencia.
Juan José Garaeta Díaz, a sus 56 años, ha empezado a estudiar la carrera de Derecho, no para ejercerla, sino para saber más. Esa sí que es una decisión plausible. Don Juan José observa que el nasciturus goza de una especial protección. Por ejemplo, puede heredar. Ese derecho entraría en conflicto con la decisión de la madre de abortar, defendida por la ministra Aído (al revés "odia", observa don Juan José). Decir que un feto no es un ser humano "es la mera demostración de que a ministro llega cualquiera que sepa decir amén al amo correspondiente".
Javier Redondo (parado, 43 años) me envía un largo y lúcido memorial en el que expone sus ideas para la resolución de algunas cuestiones polémicas. El perfil que resulta coincide con el mío en muchos aspectos. Lo sintetizo por si alguien deseara discutir algunos de esos extremos. Yo mismo añado algunos matices:
Juan Díaz López (Barcelona) se lamenta de la proliferación de radares en las carreteras. "Es interpretado por la gente en clave de rapacidad recaudatoria". El resultado extremo puede ser el destrozo vandálico de algunos radares por parte de los conductores irritados. Opino que el caso de los radares es sólo un ejemplo de la auténtica rapacidad recaudatoria por parte del Estado (central, regional y municipal), que lleva a la elevación de todo tipo de impuestos, tasas, licencias, matrículas, etc. Era de prever, pero la anticipación no es consuelo.