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Internet "mata-idiomas"

Uno no deja de sorprenderse de las cosas de las que llegan a acusar a Internet. Para algunos fomenta la "piratería" de música y películas, para otros es el anticristo o un instrumento suyo, hay quien sostiene que la pornografía on line es una de las causas del terrorismo islámico y quien asegura que causa trastornos mentales y obesidad. Dicho de otro modo, si usted quiere culpar a la Red de algo siempre encontrará una forma de hacerlo.
 
Una de las acusaciones más recientes resulta especialmente llamativa: Internet es culpable de la futura desaparición de 3.000 lenguas, la mitad de las existentes en la actualidad (el subrayado es mío). El autor de tan disparatada idea no podía ser otro que una organización que lleva décadas peleando contra la libre difusión de ideas e información en el mundo, la UNESCO. Esta agencia de la ONU sostiene que las nuevas tecnologías se erigen en una especie de "mata-idiomas" al favorecer la "homogeneización" en vez de la diversidad y se queda tan ancha, nada de contrastar la coherencia o falta de ella de sus argumentos.
 
Según explica la directora general adjunta de la UNESCO, Francoise Riviere, ha dicho que las lenguas más amenazadas son las menos habladas (algo de una lógica aplastante, un idioma con varios millones de hablantes tiene más posibilidades de seguir existiendo que uno con unos pocos cientos), en especial las utilizadas en África. Tal vez antes de acusar a Internet de nada, la UNESCO debería plantearse que precisamente el continente donde menor cantidad de internautas hay (tanto en números absolutos como relativos) es donde existen más lenguas en riesgo de extinción. De esta manera, es difícil que la supuesta “homogeneización” causada por la Red sea motivo de que dichos idiomas estén en peligro.
 
Lo que ocurre es justo lo contrario. La práctica ausencia de Internet en la única zona donde se habla una determinada lengua hace que esta no disponga de un medio óptimo para su transmisión y conocimiento. Dificulta que sea conocida y estudiada por personas de otros países o que sus propios hablantes generen contenidos on line para los pocos habitantes de ese territorio que se conectan a la Red. Además, es absurdo considerar que el uso generalizado del inglés en el ciberespacio suponga un riesgo para los demás idioma. Que una persona tenga acceso a gran cantidad de conocimiento en el idioma de Shakespeare no implica que cuando hable con sus familiares, vecinos o compañeros de trabajo deje de usar el suyo propio. Millones de personas en todo el mundo se expresan de forma diaria en al menos dos idiomas sin problema alguno.
 
La desaparición de idiomas es un fenómeno que ha ocurrido de forma constante a lo largo de la Historia, y que ha afectado a lenguas tan habladas y en tiempos pasados tan prestigiosas como el latín. Los motivos son y han sido muy variados. Desde la pérdida de prestigio de la cultura en que se sustenta hasta invasiones o genocidios (como le ha ocurrido al judeo-español, una joya lingüística prácticamente desaparecida a causa del Holocausto y otros factores), pasando por la falta de comunicación entre sus distintos núcleos de hablantes y otras causas muy diferentes.
 
Internet dista mucho de ser el culpable de un fenómeno que lleva ocurriendo milenios, por mucho que ahora se haya acelerado (si es que eso está ocurriendo). Más bien al contrario, puede ser una solución para prolongar la existencia de unos idiomas condenados a morir a corto y medio plazo por otras causas. La alarma de la UNESCO lo único que viene a demostrar es que esta organización sigue anclada en las posturas que tomó en la época de la Guerra Fría, cuando adoptó las tesis soviéticas contra el libre flujo de la información. Su miedo a la libertad y el proteccionismo radical de la mayor parte de sus miembros le llevó en el pasado a alertar contra el cine y la televisión, en la actualidad contra la Red. Más de lo mismo.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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