Libertad Digital: Noticias y opinión en la Red

Opinión

Jueves 29 de Diciembre - 15:29:56
España 2011-12-21

Cambiar

&quote&quoteProseguimos conceptuando a Carrillo, Largo Caballero o Fidel Castro como entrañables humanistas. Exhibiendo victimismos de bisutería. Clasificándonos con precisión ordinal entre Chipre y Botswana en corrupción y falta de transparencia.

La tienda de LD

¿Cómo es posible que nuestros machacones progresistas no hayan dejado de mirar atrás, ni un minuto, a la Guerra Civil? Permanecen empecinados, ellos que son mayormente hijos de franquistas (no como el pepero Jaume Matas y algunos otros, impresentables o no, procedentes de familias republicanas), con ganar en sus delirios lo perdido (una vez perpetrados flagrantes desmanes) en un pasado inmodificable, trastocando causalidades, camuflando ignominias y recauchutando bobadas, aferrados al bucle melancólico como aquel personaje de Schulz a su mantita.

Hace más de setenta años que España no padece una guerra. Cuando Occidente las libró, para defender territorio y valores (y no tras haber desatado con desuello cerril una cainita lucha de clases, como aquí), nosotros preferimos especular, lanzar guiños obsequiosos a los previsibles vencedores y hacer caja. No sabemos lo que significa que Churchill nos masacre achicharrando a millones de ancianos, mujeres y niños indefensos, que sus bombarderos hagan con nuestros monumentos y ciudades lo que los aliados hicieron con Dresde o Hiroshima (salvajada inmoral para doblegar al maligno enemigo que rompiese previamente cualquier dique). No conocemos una carnicería como la del bosque de Katyn, donde los comunistas se esmeraron en exterminar la flor y nata del capital humano de Polonia. No hemos degustado a un Pol Pot. Por mucho que nuestra izquierda vandálica (no la izquierda caciquil, hijastra del régimen, que adopta un travestismo grotesco para mangar, enchufar allegados, aburguesarse con delectación y suspirar por marquesados borbónicos) haya evitado desmarcarse del totalitarismo. Contrariamente, proseguimos conceptuando a Carrillo, Largo Caballero o Fidel Castro como entrañables humanistas. Exhibiendo victimismos de bisutería. Clasificándonos con precisión ordinal entre Chipre y Botswana en corrupción y falta de transparencia. Despreciando el hambre de libertad de anticomunistas como Václav Havel. Reverenciando la burricie etarra, los cantonalismos separatistas que se ciscan en España, la cháchara paleosocialista que pirra a nuestra intelligentsia. Qué triste adicción al amaño, mientras prodigamos cretinos brindis al sol (estilo Rubalcaba, que en campaña prometía dos años de relajo para seguir endeudándonos y no pagar) y saboteamos los avances derivados del sentido común.

Con independencia de que pudieran brotar ex ovo, en un mañana apremiantemente deseable, estadistas incorruptibles, gestores responsables, economistas veraces y politólogos expertos, que nos injertasen en Europa y en una modernidad cristiana y librepensadora, todavía inédita, seguimos abonados a una mentalidad penosamente retrógrada. Carecemos de élites con vocación de servicio como las asesinadas por Stalin o los jemeres rojos. Criminal es la abulia de nuestra oligarquía institucional y académica. El fiasco festejado durante estas tres décadas de democracia ejercitable (pues no es defecto del manipulador si el pueblo se deja adocenar, ni confabulación latebrosa si artistas y pensadores rechazan comportarse con grandeza) supone el tapón estratégico que nos impide emerger como sociedad más allá del deporte.

Si Rajoy ambicionase regenerar la nación, debería plantearse atender el terreno educativo y cultural. Comprometerse a estrategias que nos dotasen de un humus verosímilmente fértil. Concretar estímulos eficaces y honorables (no subvenciones para gorrones avispados de la ceja) que permitiesen desplegar el talento natural. Desmontar la costra de autocomplacencia, diletantismo y venalidad intrínseca a la caterva de impostores cuyos pregones continúan imponiéndose con retintín en la plaza pública. Inyectar exigencia, rigor y tasada recompensa en los ámbitos de la creatividad.

El talante de Zetapé fue otra coz al idioma de su verborrea gangosa para recalcar quiénes nos han venido representando afrentosamente. Normal que no hayamos construido nada solvente bajo tamaña dirección. Cambiémonos a un paradigma erasmista, cuerdo, desideologizado. Traduzcámoslo honestamente en acción racional. Sólo así hallaremos un norte desde el que arrostrar los sacrificios. Y, tornándonos respetables, podremos pisar fuerte y con cabeza.

Bernd Dietz es catedrático de Filología Inglesa y escritor.

La Tienda de Libertad Digital La tienda de Libertad Digital Novedades Para ella Para él Vida y Hogar Salud Snowboard Infantil 95 cm Light Trineo Freeride Zipfy Chaqueta Técnica Ski / Snow TItanium Snowboard Junior 120 cm Wood

También en Sociedad

CULPAN al "catalanismo radical"

Atacan la sede de Círculo Balear arrojando pintura roja a un Niño Jesús

La organización ha recibido múltiples intentos de agresión, amenazas y ataques durante los dos últimos años. 
LA PRENSA DE UN VISTAZO

El gozo de Cobo en un pozo o la injusticia se está cometiendo con el "esclavo moral"

Blanco, el Rey y Kim Jong-il, tres protagonistas para las portadas de la prensa de este jueves cada uno, obviamente, por razones diferentes.
SE RESTAURARÁ EL PÓRTICO DE LA GLORIA

La catedral de Santiago se prepara para un lifting

La obra del Maestro Mateo presenta fisuras, grietas y poblaciones de algas. Además, el monumento está muy erosionado.
Copyright Libertad Digital S.A.
C/ Juan Esplandiú, 13
28007 Madrid
Tel: 91 409 4766
Fax: 91 409 4899