Fin de semana
Noticias y opinión en la red
CIENCIA

Si Pachauri dimite, no será el primero

Si he de ser sincero, no me cuento entre las optimistas filas de los que creen que, tras la petición de Greenpeace en el Reino Unido, el presidente el IPCC, Rajendra Pachauri, va a dimitir.

El científico indio, descubierto ahora con las vergüenzas de la manipulación de datos al aire, ya se ha encastillado en su posición de autoridad y, Premio Nobel en ristre, va arreando mandobles a los periodistas que le preguntan. Pero, en el caso de que lo hiciera, no sería el primero. Otros científicos abandonaron antes que él el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático; aunque, en sus casos, en lugar de por mentir, por negarse a hacerlo.

Lean este párrafo:
Queridos colegas:

Después de una larga deliberación, he decidido retirar mi petición para participar en el Cuarto Informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). Dimito porque he llegado a la conclusión de que la parte del IPCC para la que mis conocimientos podrían ser útiles se ha politizado. Por añadidura, cuando he expresado mi preocupación a los líderes del IPCC, la respuesta ha sido sencillamente, ignorarla.
Es parte de la carta abierta a la comunidad científica que envió el meteorólogo Chris Landsea en enero de 2005. Landsea fue investigador de la División de Huracanes del Laboratorio de Oceanografía y Meteorología Atlántica del NOAA y jefe científico del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Había sido requerido en numerosas ocasiones para aportar sus conocimientos sobre ciclones tropicales en la revisión de los informes del segundo y el tercer informe del IPCC. Los responsables del cuarto informe le habían llamado para realizar alguna apreciación más concreta sobre huracanes atlánticos.

Los problemas comenzaron cuando, poco después de la petición del IPCC, uno de los autores principales del capítulo "Observaciones" del informe, el doctor Trenberth, participó en un rueda de prensa organizada por científicos de Harvard bajo el título "Los expertos alertan de que el calentamiento global continuará produciendo aumentos en la actividad de los huracanes". La rueda de prensa fue muy pertinente, ya que se producía después de una temporada de huracanes, la de 2004, verdaderamente activa. El resultado de aquella aparición pública fue que los medios de comunicación no tardaron en conectar el aumento de las temperaturas propuesto por el IPCC con el aumento de los huracanes registrado en 2004. El público general quedó impregnado con la idea de que el cambio climático era responsable, también, del agravamiento de la actividad devastadora de los ciclones y tifones. Al habla Landsea:
Quedé verdaderamente perplejo al observar que los participantes en aquella rueda de prensa habían llegado a la conclusión de que el calentamiento global está afectando al patrón de huracanes. Por lo que sé, ninguno de aquellos científicos ha realizado jamás investigación alguna sobre variabilidad en huracanes; tampoco reportaron un solo trabajo novedoso en la materia.
En realidad, todas las investigaciones llevadas a cabo hasta entonces habían fracasado en la búsqueda de una tendencia estable en la frecuencia de huracanes y ciclones, en el Atlántico o en cualquier otro lugar.

Para mayor pasmo, una revisión de la literatura elaborada por el propio IPCC desvela una sorpresa mayúscula: en sus informes segundo y tercero, el panel había reconocido que no había encontrado "ninguna influencia del calentamiento global en el registro de huracanes".

Y es que los científicos saben que cualquier impacto futuro del calentamiento de la atmósfera en la actividad de los huracanes será extremadamente débil. Por ejemplo, los informes del Laboratorio de Dinámica de Fluidos publicados en 2004 por Knutson y Tuleya en Journal of Climate sugieren que para el año 2080 se podría apreciar un aumento en la intensidad de los vientos huracanados de un 5 por 100, y algunos científicos incluso han creído ver exagerada esa cifra: el 5 por 100 sólo se alcanzaría a finales del siglo XXI de seguir el crecimiento de temperaturas que augura el IPCC en sus peores previsiones.

La aparición pública en Harvard del doctor Trenberth no sólo irritó a Landsea, sino que, en opinión de algunos climatólogos, dañó severamente la credibilidad del IPCC. El caso Landsea no sólo evidenció que, en ocasiones, la palabra del IPCC no se corresponde con el consenso de los científicos más eminentes de las materias que aborda. La trastienda del asunto reveló un oscuro juego de poderes internos que, según los críticos, pone en entredicho la valía de los informes elevados por la institución.

Todo esto ocurrió ya en 2004. Luego dirán que no lo advertimos.

Lo más popular