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AL MICROSCOPIO

Asuntos eco-ilógicos

Todavía estoy por ver la alianza de un candidato a presidente con una asociación de científicos similar a la que a menudo se produce entre gobernantes y partidos verdes. Si Zapatero, en virtud del pacto con los ecologistas que selló en plena campaña electoral, decidiera que el ministro de Medio Ambiente fuera (es un decir) un miembro de Greenpeace, ¿cuántos informes de la NASA serían tenidos en cuenta en los Consejos de Ministros?

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Martes 16 de marzo
 
Me escribe Bjorn Lomborg, ese ecologista escéptico que ha puesto al paradigma ambientalista en un brete con su libro valiente y clarificador. En él, denuncia que la "letanía verde" es una sucesión de malas interpretaciones, errores de cálculo y fallos analíticos, cuando no de vulgares mentiras; que el medio ambiente no ha estado nunca mejor conservado y que es el progreso económico (y no las restricciones ecologistas) el que garantiza el futuro del planeta. Lomborg está exultante: el Comité de Deshonestidad Científica de Dinamarca, que le tenía amenazado desde hace dos años, ha tirado la toalla definitivamente.
 
Como algunos de ustedes recordarán, tras la publicación del libro El ecologista escéptico. Midiendo el estado real del planeta, dicho comité de supuestos sabios, influido por el lobby ambientalista, decidió denunciar al autor y acusarle de haber falseado datos científicos. "Mira Jorge —me dice— durante más de dos años han mirado debajo de cada piedra que yo pisaba, han analizado cada una de las frases de mi libro y cotejado hasta la última nota a pie de página". El resultado es que no han encontrado nada deshonesto: la obra es rigurosa y limpia y Lomborg ha dicho verdades como puños. El ministro de Ciencia danés tuvo que salir en apoyo del libro hace unos meses. Ahora, el torpe comité de sabios ha decidido no reabrir el caso.
 
Lo que pretendía ser un balón de oxígeno para las tesis de Greenpeace y otras organizaciones del sector verde se ha convertido en una soga al cuello del ambientalismo. Primero, porque con tan celoso empeño en desacreditar no han logrado más que ensalzar la figura de un autor cabal. Segundo, porque ahora estamos todos más legitimados que nunca para pedir que se someta al mismo juicio de rigor a la innumerable cantidad de publicaciones, nivolillas y soflamas que aventan el catastrofismo ecologista. No se hará, denlo por seguro.
 
Jueves 18 de marzo
 
La Asociación Médica Británica afirma que los alimentos modificados genéticamente no son, en absoluto, peligrosos para la salud. No les voy a decir que me sorprenda la noticia: eso ya lo sabíamos muchos hace tiempo. Lo que sorprende es el momento, y la importancia que algunos medios del Reino Unido le han dado a esta obviedad solemnizada. Los británicos andan ahora debatiendo una reciente decisión de su gobierno: permitir el cultivo de una variedad de maíz transgénico resistente a un tipo de herbicida. El informe de la asociación de médicos me recuerda a aquellos llamamientos que hubieron de hacerse a principios del siglo XIX para que la población campesina europea aceptara ser vacunada contra la viruela. Por aquellos oscuros días, había cundido la idea de que las vacunas, cuyos primeras versiones fueron confeccionadas con tejidos extraídos de pústulas de vaca, producían terribles efectos en los seres humanos: hacían crecer cuernos, provocaban deformidades...
 
Es enternecedor contemplar las muchas obras de arte popular de la época en las que se representan dichos pánicos. Y reconforta leer textos que dan fe de la voluntad férrea de los médicos que lucharon con denuedo contra la irracionalidad. Hoy, la prensa británica recoge encuestas sorprendentes: el 80 por 100 de la población del país cree que los transgénicos son malos para la salud. Muchos ecologistas opinan que ese dato es suficiente para prohibir indefinidamente su comercialización. "Tantos millones de ciudadanos no pueden equivocarse". ¿Están seguros? Hasta el siglo XVI todo el mundo pensaba que la Tierra era plana, hasta el siglo XIX se pensaba que el cólera y la malaria eran males "del aire", incluso hoy el 70 por 100 de los estadounidenses creen en los ángeles y da miedo ponerse a pensar cuántos españoles confían en las predicciones del horóscopo.
 
Intentaré tranquilizar a ese 80 por 100 de británicos aterrorizados por los transgénicos. El ADN y las proteínas son moléculas muy largas. Cuando nos las comemos, nuestro intestino las descompone en sus ingredientes básicos, antes de que éstos pasen a la sangre. Existen sólo cuatro tipos de ingredientes llamados nucleótidos y 20 unidades de proteínas llamadas aminoácidos. Estos componentes se unen de diversas formas para formar el total de la diversidad biológica. Da igual que nos comamos una manzana, una lechuga, un filete de vaca, un pez, un ala de murciélago o el hígado de una mona, siempre estaremos comiendo los mismos nucleótidos y aminoácidos en diferentes dosis. Así que la diferencia metabólica entre un maíz transgénico y uno tradicional es cero.
 
¿Serviría esto para reducir los niveles de miedo popular? Evidentemente, no. La lucha de la razón está condenada a ser eterna. La cretinez anticientífica, también.
 
Jueves 18 de marzo
 
La NASA informa: "Algunas predicciones climatológicas podrían estar sobreestimando el aumento futuro de las temperaturas planetarias debido al efecto invernadero". Es decir, que la amenaza del Cambio Climático podría estar exagerándose. Hasta ahora, el modelo establecido nos dice que los gases de efecto invernadero, entre los que se encuentra el vapor de agua en cantidades muy elevadas, atrapan el calor reflejado por el planeta y provocan un calentamiento a escala global. El aumento de las temperaturas impulsa la evaporación de los océanos que inyectan aún más vapor a la atmósfera en un círculo vicioso peligroso. Este efecto retroalimentador del vapor ha sido estudiado durante años.
 
El informe de la NASA parece indicar que el aumento de vapor producido por el calentamiento es mucho menor de lo que hasta ahora se pensaba. El crecimiento en los valores de vapor subsidiarios al calentamiento no es tan grande como para mantener estables a largo plazo los niveles de humedad relativa. Los autores de este trabajo podrían estar arrojando un jarro de agua fría a las predicciones más catastrofistas sobre el cambio climático. Dice uno de ellos: "la ciencia tiene la responsabilidad de hacer predicciones realistas y certeras para que los políticos puedan tomar decisiones correctas". ¡Qué iluso! Cree que los políticos le dan a la voz de la ciencia más crédito que a la de los ecologistas, los lobbies y los iletrados.
 
Todavía estoy por ver la alianza de un candidato a presidente con una asociación de científicos similar a la que a menudo se produce entre gobernantes y partidos verdes. Si Zapatero, en virtud del pacto con los ecologistas que selló en plena campaña electoral, decidiera que el ministro de Medio Ambiente fuera (es un decir) un miembro de Greenpeace, ¿cuántos informes de la NASA serían tenidos en cuenta en los Consejos de Ministros? Podría ser peor: un miembro de Greenpeace, ministro de Industria.
 
Viernes 19 de marzo
 
Ecologistas en Acción me invita: Hay convocadas "en todo el Estado español" varias concentraciones "por la Paz". Al final de un larguísimo manifiesto aparecen los esperados eslóganes que servirán de lema a las manifestaciones: "Fin de la ocupación", "Retirada de las tropas de Irak", "Por el derecho de los pueblos a la autodeterminación", "Solidaridad con Palestina". Me pregunto qué tendrá que ver todo esto con el medio ambiente. Busco y encuentro: "el deterioro medioambiental es la verdadera arma de destrucción masiva". No me gustan estas mistificaciones facilonas. El manifiesto está cargado de referencias a la "invasión" de Irak, a la "política de exterminio realizada por Moscú en Chechenia", a la "impunidad del Gobierno de Sharon", a la "complicidad de Occidente", un modelo de ecologismo pacifista. Pero no hay ni una sola frase de condolencia por los israelíes civiles muertos en atentados suicidas. Ni una condena directa a las autoinmolaciones criminales en autobuses públicos. ¿Se les ha acabado el espacio en la pancarta para mostrar su rechazo a este tipo de terrorismo? Me da por pensar (ustedes me disculparán) que Ecologistas en Acción encontraría más fácil condenar estas acciones si la dinamita fuera transgénica.
 
 
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