Yo creo que la campaña es contra los desodorantes en general.
"Son cosas de pijos" intuyo que acabará diciendo la pajinaria. "Los progres que nos votan no los usan".
¡Hala!
La publicidad gratuita que le van ha hacer al producto de marras. No son más tontos porque no entrenan.
Y conste que me da tal asquito, el desodorante y sus campañas, que ejerciendo mis derechos, lo tengo vetado en mi casa.
Esta tía es gilipollas en la fábrica de gilipollas.
¡QUE ASCO ME DAN LOS PROGRES!
La aido sí que es un artilugio sin criterio.
A lo mejor es que está molesta porque entre las profesiones que eran incapaces de resistirse al macho en cuestión no se encontraba la de feministra...
Que alegria cuando dejemos de veros.
¿Y cual es la marca en cuestión?, quiero saberlo para comprar ese desodorante a partir de ahora.
Es curioso que se critique constantemente y de manera irreflexiva a la mujer como objeto.
La vida en sociedad tiene la ventaja de que permite que cada uno de los que la componemos se aproveche de los demás.
Cada miembro de la sociedad es a la vez sujeto y objeto. El hecho de pertenecer a una sociedad otorga a cada ciudadano derechos y obligaciones.
Los derechos nos convierten en sujetos porque nos otorgan la facultad de reclamar de los demás determinadas conductas que, a veces, son puramente omisivas, como la de no matarnos.
Las obligaciones nos sitúan como objeto de los derechos de los demás. Nos hacen ser útiles a los demás, ser utilizados por ellos.
Por tanto, todos (no sólo las mujeres) somos objetos.
Otra cuestión es la diferente valoración de la aportación que cada ciudadano hace a la sociedad en la que se integra.
Últimamente, parece que se ha impuesto la idea de que la aportación más valiosa que las mujeres pueden hacer a la sociedad no es la que tradicionalmente les ha correspondido (velar por el bienestar de su familia en el ámbito doméstico) sino que deben desempeñar funciones hasta hace poco reservadas a los hombres.
Sin embargo, esto no impide que las mujeres que adoptan el papel tradicional sean sujetos (y no meros objetos) ni hace que las demás dejen de ser objetos.
Las mujeres son objetos para los hombres por la misma razón por la que los hombres lo son para las mujeres: porque se complementan. Las mujeres son útiles para los hombres y viceversa.
Ninguna propaganda pseudofeminsta podrá cambiar esto jamás porque emana de la naturaleza humana.
En absoluto.
En los conocidos anuncios, todas las mujeres son personas adultas que toman libremente la opción sexual de agarrarse a las nalgas y/o muslos de quien utilice el desodorante en cuestión.
No veo por qué a la ministra del aborto tiene por qué molestarle la opción sexual de personas adultas.
PD: A mí también me parece bochornosa la famosa campaña publicitaria, más que nada por lo chabacana. Eso sí: en mi escala de valores "repulsivo", "repugnante" y "criminal" son adjetivos de mayor entidad que "bochornoso", de modo que no admito que desde el repulsivo, repugnante y criminal (por genocida) ministerio del aborto me venga la Aídolf a dar lecciones de moral progre (es decir, de INmoral).
Un saludo.
Volvemos a lo de siempre, a la libertad,
Si esa empresa hace publicidad soez se arriesga a no vender un bote, de cualquier modo verlo o no, comprarlo o no, es decisión de cada cual.
Es que tienen que intervenir en todo y quitarle la decisión al ciudadano y justificarlo mezclando grandes principios rimbombantes y falsos con gansadas de parvulario, coño.