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Andalucía

La Junta de Andalucía toma la iniciativa para derribar barreras laborales de la discapacidad

Andalucía activa un nuevo plan de empleo con inversión histórica para mejorar la inserción laboral de personas con discapacidad.

Andalucía activa un nuevo plan de empleo con inversión histórica para mejorar la inserción laboral de personas con discapacidad.
Persona en silla de ruedas. | Pexels

Andalucía despliega un nuevo Plan de Empleo para derribar barreras y convertir la igualdad de oportunidades en una realidad efectiva para más de 160.000 andaluces con discapacidad.

El empleo es uno de los grandes termómetros de la inclusión social, una realidad que revela no solo la fortaleza de una economía, sino también a quién deja atrás y, en esa disyuntiva, las personas con discapacidad siguen pagando un precio que resulta demasiado alto. Y es que hay cifras que interpelan y realidades que no admiten demora.

En Andalucía, como ocurre en todo el país, las personas con discapacidad siguen encontrando en el acceso al empleo una frontera demasiado alta, marcada por barreras estructurales, prejuicios persistentes y oportunidades desiguales, que les impiden poder desarrollar con plenitud su proyecto de vida.

Frente a este escenario, lo público debe convertirse en un compromiso exigible. El II Plan de Empleo para Personas con Discapacidad de Andalucía (PEPDA) 2025-2028 nace precisamente de este punto de inflexión: cuando la igualdad deja de ser una declaración de intenciones y se traduce en estrategia, recursos y acción coordinada al más alto nivel.

Este nuevo plan, impulsado por la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, no surge de la improvisación, se asienta sobre una trayectoria normativa consolidada y está enraizado con los grandes marcos de actuación de la Junta de Andalucía en materia de derechos, de inclusión y, como es el caso, del empleo.

Nos atañe una realidad en la que conviven tantas experiencias como personas con discapacidad hay en nuestra sociedad, entre las que sí podemos encontrar unas mayores dificultades para acceder a un puesto de trabajo. Por ello, el entorno individual, con cada grado de discapacidad, pero también el entorno, el género y la situación económica, son condicionantes y configuran un escenario que evidencia que la discapacidad no es solo una cuestión personal, es también social y, por tanto, interpela a los poderes públicos.

La Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo ha echado a rodar el II PEPDA 2025-2028 con una aspiración muy ambiciosa: contribuir de manera directa y sistemática en el mercado de trabajo para corregir desigualdades que nunca debieron existir, reconocer el talento de las personas con discapacidad y garantizar su derecho a un empleo digno.

En definitiva, se trata de una estrategia meditada, consensuada con quienes viven esta realidad cada día al pie del cañón y que persigue redefinir la relación entre discapacidad, trabajo y cohesión social en Andalucía. O lo que es lo mismo, hacernos mejor como sociedad.

Una de las fortalezas con las que nace esta propuesta, que busca llegar a más de 160.000 personas con discapacidad reconocida, es que se ha confeccionado de la mano del propio colectivo: el Gobierno andaluz se ha dejado guiar por la experiencia consolidada de CERMI-Andalucía y ha contado con la participación del tejido asociativo ligado a este colectivo, con los agentes económicos y sociales más representativos de esta tierra, la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) y hasta once centros directivos pertenecientes a cinco consejerías de la Junta de Andalucía.

Trabajar para ser iguales

El II PEPDA movilizará cerca de 547 millones de euros hasta el 2028 con múltiples medidas que persiguen mejorar la empleabilidad de estas personas, interviniendo en áreas como el acceso al empleo, el autoempleo, las empresas, la educación y el entorno laboral, y afanándose especialmente en diseñar actuaciones específicas para quienes enfrentan una doble desigualdad en el mercado laboral, como es el caso de las mujeres y las personas con más dificultades de inserción.

33 medidas para cumplir 25 objetivos que nacen de los problemas, las necesidades y los retos detectados en la fase diagnóstica del Plan y que pasan, de manera acertada, por establecer un protocolo de comunicación interdepartamental para que fluya el intercambio de información y para coordinar las acciones dentro de la misma administración, entre los centros directivos implicados.

En la abundante lista de medidas, proponen crear un sistema que reúna normativas, guías de buenas prácticas y herramientas de evaluación para que se actualice permanentemente; un protocolo de atención a personas con discapacidad en las oficinas de empleo, o la prestación de servicios específicos a través de la Red Andaluza Orienta.

El Gobierno andaluz seguirá fomentando de manera decidida el empleo de personas con discapacidad en los Centros Especiales de Empleo y en el mercado de trabajo; y ha puesto en marcha una línea novedosa en esta tierra que va a facilitar el empleo con apoyo para quienes tienen especiales dificultades de inserción laboral en empresas ordinarias.

Este colectivo también tiene hueco en medidas estrella de la Consejería que lidera Rocío Blanco como es el Programa Emplea-T, para incentivar contrataciones. En este caso, se impulsará el empleo de personas con discapacidad mediante la conversión de contratos indefinidos de jornada parcial a completa por parte de autónomos y pymes.

Y si miramos el apartado de la Formación Profesional para el Empleo, una herramienta crucial para mejorar las competencias laborales, el PEPDA incluye un paquete de cursos destinados específicamente a personas con discapacidad desempleadas, ofreciéndoles así oportunidades formativas adaptadas, fomentando la inclusión, la autonomía y su acceso al empleo.

Otras medidas pasan por que puedan realizar prácticas profesionales en empresas, prestar especial atención a su circunstancia a través de proyectos integrales de orientación laboral, formación y de acompañamiento en el empleo, facilitar en las Oficinas del SAE un sistema para personas con discapacidad auditiva o continuar profundizando en estudios estadísticos que aborden la evolución del empleo y la discapacidad en Andalucía, para no dejar de tomarle el pulso a una realidad que, si consigue los objetivos propuestos, logrará que, a través del trabajo, seamos todos un poco más iguales.

El objetivo es muy ambicioso: Andalucía quiere ser región pionera en la integración laboral de las personas con discapacidad, donde la diversidad se valore como fuente de enriquecimiento para el tejido social y productivo. O dicho de otra manera, los andaluces queremos crecer en una sociedad inclusiva y equitativa, donde las personas con discapacidad puedan desarrollar sus talentos y capacidades en condiciones de igualdad. Y aquí, sin duda, la Administración regional ha decidido posicionarse como un gran aliado.

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