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Tatoi, el palacio donde creció la reina Sofía y que ha ayudado a reformar Carlos III junto a las autoridades griegas

La mítica residencia de los reyes Pablo y Federica, hoy cementerio real, recupera su esplendor para albergar una muestra permanente de la monarquía.

La mítica residencia de los reyes Pablo y Federica, hoy cementerio real, recupera su esplendor para albergar una muestra permanente de la monarquía.
Alamy

El palacio real de Tatoi es una finca forestal situada a unos 30 kilómetros al norte de Atenas, a los pies del Monte Parnitha. Un lugar que ha sufrido todo tipo de vicisitudes, desde escenario de numerosas batallas durante la Edad Antigua, a sufrir numerosos incendios, saqueos, expolios, e incluso el abandono que llevó a la destrucción de una buena parte de la propiedad.

Tatoi, con cuatro mil hectáreas, fue adquirido en 1871 por el rey Jorge I de Grecia por 300.000 dracmas. Su intención fue crear una explotación agrícola y ganadera, así como una villa para pasar los veranos familiares. Su esposa, Olga, sobrina de Alejandro II, zar de Rusia, impuso el estilo del palacete, casi idéntico, aunque en pequeño, a la residencia de su familia en San Petersburgo y que se llevó a cabo entre 1884 y 1886. En Tatoi hubo 40 edificios, que albergaban una herrería, una lechería, una carnicería, una carpintería, establos y producción agrícola.

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En la zona meridional, se levantó un panteón con una capilla de estilo bizantino llamada iglesia de la Resurrección, en el que se han enterrado a numerosos miembros de la casa real griega. En el exterior, se encuentra el cementerio, con tumbas sencillas de mármol blanco, y es donde reposan los restos de los reyes Pablo I y Federica o Constantino II, el último rey de Grecia, enterrado allí en enero de 2023.

En 1948, y tras la Segunda Guerra Mundial, el palacio se convirtió en la residencia permanente de los reyes Pablo y Federica. Tal y como contó la reina Sofía: "Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida familiar en Tatoi. Me parece estar oliendo aquellas brisas, entre los eucaliptos, los pinos, los castaños y los cipreses"...

Tras el golpe de los coroneles en 1967 y el referéndum que mandó al exilio al rey Constantino, Tatoi quedó en estado de declive y absoluto abandono. Las propiedades reales fueron confiscadas y, aunque se devolvieron en 1977, la familia real no podía regresar al país y, por tanto, tampoco disfrutar de su patrimonio. Los edificios fueron saqueados y las tumbas sufrieron actos vandálicos. Y para terminar de rematar, en 2021 sufrió un gran incendio que arrasó con varios edificios en estado ruinoso, incluso las llamas rodearon la pequeña iglesia de la Resurrección y las tumbas de los padres de la Reina Sofía, que hizo el paisaje de Tatoi más trágico y desolador.

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En 1991 Constantino II fue autorizado a recuperar los bienes, algunos de ellos subastados en Christie's en enero de 2007, pero este permiso fue revocado en 1993. En 1994 el gobierno socialista de Andreas Papandréu confiscó de nuevo los bienes de la familia real y, además, privó de nacionalidad y pasaporte a los miembros de la familia. Tras recurrir a los tribunales, acudieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que falló a su favor en el año 2000 considerando que los bienes pertenecían al soberano, a sus dos hermanas Sofía e Irene y a su tía Catalina; aunque la reina Sofía renunció a su parte en favor de sus hermanos. Finalmente, el Tribunal de Estrasburgo impuso una indemnización récord de 13,2 millones de euros, más costas e indemnizaciones adicionales, a favor de la casa real griega por la confiscación de su patrimonio. Tras el pago de la cantidad, el Estado griego tomó oficialmente posesión de Tatoi en marzo de 2003.

En marzo de 2021 Carlos de Inglaterra, por entonces príncipe de Gales, viajó a Grecia para formar parte de la conmemoración de los 200 años de la independencia helena del Imperio Otomano. Junto con Camilla, pidió visitar Tatoi de forma privada y conocer de primera mano el estado en el que se encontraba el palacio y todo el entorno. Y es que en Tatoi está enterrado el abuelo de Carlos de Inglaterra, el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca.

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Tras esta visita, Carlos llegó a un acuerdo con el primer ministro, Mitsotakis, para restaurar el Palacio de Tatoi en homenaje a su padre, el príncipe Felipe de Edimburgo, nacido en Grecia y que vivió en Tatoi hasta que tenía 18 meses. La intención de Carlos III es la de devolver su esplendor de antaño y abrir las puertas al público, con una exposición permanente con muebles originales, prendas y otros objetos. Así lo contaron en una comparecencia conjunta en el castillo de Windsor en la que se hacía una donación de 12 millones de libras a través de la King's Trust, para asesorar al gobierno griego sobre la restauración del complejo y la clasificación de las obras, en un proyecto que inicialmente fue financiado por el Fondo de Recuperación Europeo. En 2022 el Gobierno griego dio luz verde al proyecto de reconstrucción, que incluía la creación y apertura de un museo, cuatro áreas de exposición, un hotel, tiendas y espacios de hostelería y varias zonas habilitadas para diferentes actividades agrícolas.

Durante las obras de restauración, y a pesar de los saqueos, aparecieron piezas que se creían perdidas. Entre ellas, una corona, un cetro y una espada perteneciente al primer rey de los helenos, Otón de Wittelsbach, y que estaban en perfecto estado. También alfombras, muebles de época, lámparas, fotografías, juguetes, documentos, incluso el vestido de novia de la reina Ana María, un diseño del danés Holger Blom que llevó en su boda en septiembre de 1964. También se encontraron 235 cajas con 4.000 botellas de vino, algunos tan míticos como Château Margaux, Château de Rothschild o una edición especial de Chivas, en cerámica, que sacó la conocida marca de whisky con motivo de la coronación de Isabel II de Inglaterra. Asimismo, hallaron 12 carruajes de época, entre ellos el que utilizaron el 14 de mayo de 1962 Don Juan Carlos y Doña Sofía en su boda.

La reina Sofía regresó a Tatoi en 1981 donde necesitó un permiso especial de solo seis horas del Gobierno griego, para que pudiera enterrar a su madre, la reina Federica. Regresó a Grecia en mayo de 1998, para acabar con la anomalía diplomática de ser el único país de la UE que los Reyes no habían visitado de forma oficial. Visitaron la tumba de los reyes Pablo y Federica, y la reina Sofía declaró que "Volver a Tatoi fue un golpe a todos mis recuerdos, como si me hubieran acuchillado un sueño". Una tristeza y una nostalgia que habrá recordado con motivo del entierro de hermana Irene, en el escenario en el que, tiempo atrás, fue feliz.

El periodista griego Andreas Megos, gran conocedor de la familia real griega, ha publicado en su perfil de Instagram cómo van evolucionando las labores de reconstrucción. Como afirma Megos, el palacio servirá como museo, y ha sido renovado tomando la forma que tuvo originalmente con Jorge I. Su inauguración se plantea para el otroño de 2026.

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