
El lugar elegido no pudo ser más acertado: los jardines del museo Lázaro Galdiano de Madrid. Al ser la cita a las 21 horas, el calor ya no era tan tremendo y al ser un sitio grande, no te agobiada en absoluto.
El catering, de Samantha Vallejo-Nájera fue estupendo y estuvo en todo momento pendiente para que no faltara de nada. Ya entrada la noche, hubo apagón de velas, con una tarta esplendida, acompañados de una selección de dulces.
Mario tuvo unas palabras muy cariñosas para todos los asistentes, y en especial para su Olvi, que nos hizo emocionar a todos. Hubo varias mesas, y en una ellas sus padres, su tía Elena, y por supuesto, América, la madre de Alaska, con la que se tienen un trato inmejorable. Es lo que siempre se ha llamado una gran familia.
Una vez entrada la noche, dentro de las dependencias, música y baile, donde Mario estuvo pinchando. No pudo ser más divertido. Amigos como Bibiana Fernández, todos los componentes de "Las Nancys Rubias", Marta Vaquerizo, hermana de Mario, Paco Clavel, Capi, y como no, una buena representación de la Crónica rosa de Es la mañana de Federico. ¡Ni que decir tiene lo contenta que estaba nuestra Alaska!
Una fiesta que se alargó hasta más allá de las claritas del día. Felicidades.