
La llegada del hombre a la Luna en 1969 a bordo del Apolo XI despertó en muchos ciudadanos, sobre todo norteamericanos, la duda de si había sido una realidad. Creyeron que era una impostura, la versión de otra película como aquella sensacional que rodó Stanley Kubrick, "2001: odisea en el espacio". Una encuesta entre jóvenes entre los dieciocho y veinticinco años arrojaba la elevada cifra de un sesenta por ciento sosteniendo que aquella hazaña era una soberbia mentira. Quienes aquella madrugada en España siguieron la epopeya, que a través de Televisión Española narró impecablemente Jesús Hermida, es posible que no se apunten a tal patraña y crean a pies juntillas que todo ocurrió. Para la historia de la Humanidad ha quedado esta hazaña. El módulo "Eagle" alunizó en el Mar de la Tranquilidad. Neil Armstrong fue el primer hombre en hollar la superficie lunar. Se calcula que seiscientos millones contemplaron en directo aquella histórica retransmisión, cuando en España era madrugada. Muchos de nuestros conciudadanos acudieron al trabajo pocas horas más tarde frotándose los ojos: con somnolencia y sorprendidos al comentar ese grandioso suceso.
Con esos mimbres, se ha estrenado semanas atrás la película "Fly me to the moon", comedia romántica cuya estrella es Scarlett Johansson, quien también tiene intereses como productora. Guste más a unos que a otros en el filme ella se luce y demuestra entre otras facetas, tanto su atractivo físico como su vena humorística.
El título de la película nos lleva a recordar una pegadiza melodía popularizada en 1964 por Frank Sinatra, asociada a las misiones Apolo rumbo a la Luna. No la estrenó él. Compuesta diez años antes por Bart Howard se dio a conocer por vez primera en la voz de una desconocida para nosotros cantante de cabarés llamada Felicia Sanders. En español, el texto, del que extractamos sus primeras estrofas, es éste: "Llévame (volando) a la Luna / déjame jugar entre las estrellas /. Déjame ver cómo es la primavera / en Júpiter y Marte. / En otras palabras / sostén mi mano. / En otras palabras / mi amor, bésame…". Originalmente, su autor la tituló "In other words" (En otras palabras), pero acabó siendo conocida como "Fly me to the moon", y así es como Scarlett Johansson ha rodado su filme. Cien millones de dólares ha sido el costo final, de los que en los primeros días de estreno en los Estados Unidos sólo se recaudaron una veintena de millones. Dato que en la industria cinematográfica pone en duda el éxito comercial del filme. No obstante la productora Apple TV + ha de esperar al resultado final en todos los países donde se ha programado en cines, entre ellos España, para comprobar si ha sido o no un fiasco económico
Por supuesto que Scarlett piensa lo contrario que su personaje en la película; es decir, está convencida de que el hombre pisó la Luna Y que el argumento de ese filme es una falsa teoría de la conspiración alrededor del histórico Apolo XI. En el rodaje se filmaron secuencias en Cabo Cañaveral y las instalaciones auténticas de la NASA. Todo cuanto concierne a esta comedia lo contó durante su reciente estancia en Madrid.
Scarlett Johansson mantiene un cuerpo de escándalo, que le valió ya hace años ser tildada como un símbolo sexual de Hollywood. Pero aunque se sirva de esa imagen frívola, es una mujer culta, muy preparada, que ha desarrollado su carrera ejerciendo no sólo de actriz: es cantante, ha sido modelo, productora cinematográfica y últimamente también directora. Su interesante filmografía ha sido muy rentable en términos generales para las productoras que la contrataron, lo que a ella le ha servido para que la industria del cine reconozca que es una de las estrellas más taquilleras de los últimos tiempos.
Vino al mundo en Manhattan, Nueva York, en 1984; está a punto de cumplir cuarenta años. Hija de padre danés y madre norteamericana judía. Sus películas más conocidas, son: "Lost in translation", de 2003, dirigida por Sofía Coppola, que ella considera fundamental en su carrera, porque con anterioridad sus papeles correspondían a sus años adolescentes. Fue el caso de "El hombre que susurraba a los caballos", donde a sus doce años dio una lección magnífica de interpretación. Robert Redford, su director, sigue siendo para ella una especie de descubridor, que la animó para sus posteriores trabajos en la pantalla. No le importó, ya jovencita con cuerpo de mujer, posar desnuda para una portada de la muy influyente revista "Vanity Fair".
Ocurrió con ella, como si fuera una niña prodigio, que encarnaba a personajes con más años de los que tenía. Diecinueve contaba cuando Woody Allen la eligió como protagonista de "Match Point", de quien dijo que era "sexualmente abrumadora". Luego contó con ella para "Vicky Cristina Barcelona" junto a Penélope Cruz y Javier Bardem, que fue un filme medio fallido del genial realizador.
Esta rubia explosiva de sensuales labios, voz grave, también ha gozado de una extraordinaria popularidad desde que fuera la "Viuda Negra" para la multinacional Marvel, a la que denunció por cierto cuando se estrenó simultáneamente en salas cinematográficas y plataformas, lo que no figuraba en su contrato, perjudicándola a la hora de recoger beneficios. Ganó la demanda.
Como supondrán, dado el poderío de su imponente físico, Scarlett Johansson ha gozado de una intensa vida amorosa. Ya desde su época de estudiante se chifló de un compañero, Jack Antonoff. Fue pareja entre 2004 y 2006 de Jost Hartnett, su compañero en "La Dalia Negra". Estuvo casada desde 2008 con el actor Ryan Reynolds", unión que sólo duró un par de años. Sean Penn la tuvo en sus brazos una temporada. Lo reemplazó el publicista Nate Naylor. En 2014 durante una larga estancia en Francia se prendó de un periodista y empresario de prensa, el galo Romain Dauriac, con quien contrajo sus segundas nupcias y fue madre por primera vez, de una niña llamada Rosa Dorothy, hoy con nueve años. Al separarse en 2017 mantuvieron un prolongado litigio hasta que llegaron un acuerdo sobre quien de los dos se quedaba con la niña y el tiempo que el padre podría tenerla también. Y el tercero y hasta la fecha su último matrimonio fue con el comediante Colin Jost, en ceremonia íntima celebrada en 2020, tras dos años de noviazgo, con quien volvió a disfrutar de la maternidad, alumbrando un niño, Cosmo. Por ahora, la estrella parece haber estabilizado su vida hogareña.
Una mujer de carácter como ella es lógico que elija cuidadosamente los guiones que le llegan a montones para llevarlos a la pantalla. Uno de ellos, hace tiempo, era para que se convirtiera en Marilyn Monroe, a lo que se negó rotundamente.
Padeció un chantaje a costa de un sinvergüenza "hacker", quien sirviéndose de su dominio con las nuevas tecnologías, consiguió una fotografías de la actriz "en bolas", que ella había guardado privadamente, cuando estaba casada con el primero de sus maridos. Identificado el tipo, la justicia lo condenó a diez años de cárcel. Pero a Scarlett Johansson esa invasión a su intimidad le causó una comprensible rabia e impotencia, defendiéndose para hacer frente a cuantos sujetos dañan la reputación de mujeres heridas en su vida privada. Aquello ocurrió en 2011, pero ella no ha olvidado aquel incidente.
En abril de este año se estrenó "Asteroid City", película rodada en escenarios de la provincia madrileña, en Chinchón y Colmenar de Oreja. Scarlett se lo pasó muy bien disfrutando sobre todo de la comida española. Ya son, que sepamos, tres veces las que ha visitado nuestro país, que le encanta.