
Un verano más para una pareja muy bien avenida, la formada por Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan. Se conocieron precisamente por estas fechas, en 2016, en el transcurso de una fiesta en Marbella. Y desde entonces, no se han separado. Por el momento ninguno de los dos piensan en su boda. Quizás quien es más reticente a pasar por un juzgado sea él. Su matrimonio con Genoveva Casanova duró apenas un par de años. Y como están divorciados, acaso en Cayetano obre el pensamiento de, al no poder celebrar una ceremonia nupcial religiosa, prefiera mantener su soltería. Bárbara, en todo caso, lo apoya: está enamoradísima del jinete aristócrata, quien ha dejado atrás una estela de impenitente seductor, con una biografía sentimental muy activa.
Cayetano era "el ojito derecho de su madre", la Duquesa de Alba, su preferido, aunque por razones evidentes nunca lo quisieron hacer público. No quiso estudiar carrera universitaria alguna, centrado en su pasión por los caballos.
Atractivo, con dos títulos nobiliarios (es Duque de Arjona y Conde de Salvatierra, que les transmitió su madre). El primero, uno de los más antiguos de Castilla, al que le antecede el ducado de Medina-Sidonia. Cayetano fue a partir de la década de los 80 un seductor nato, que ligaba con suma facilidad. Apuesto, simpático, no se le resistía ninguna joven que llamara su atención. Si alguna vez le dieron calabazas, que lo dudamos, sería una excepción. Entre las mujeres que conquistó, se cuentan las siguientes: Melani Costa, Mónica Hoyos, Sonia Martínez, Ana Obregón, Katia Cañedo, Mar Flores… Tuvo una gran amistad con la Infanta doña Elena de Borbón, que duró tres meses, idilio que interrumpió el propio Cayetano. Aquella relación hubiera podido terminar en boda. Que la primogénita de los Reyes emparentara con la Casa de Alba hubiera sido un acontecimiento nupcial de primer orden.
Pero, ¿por qué Cayetano no quiso continuar aquel conato de romance? La Duquesa de Alba sostuvo que su hijo menor estaba acostumbrado a ser protagonista y llevar las riendas de cualquier relación. Y en cierto sentido tuvo recelos de entrar a formar parte de la Familia Real sintiéndose algo acomplejado. Sentimientos encontrados. Siempre se comportó con libertad absoluta en lo referente a sus permanentes cambios de pareja.
Como es un tipo sincero, recogemos esta declaración suya acerca de esa biografía sentimental: "Tres son las mujeres que han marcado mi vida tras un largo historial amoroso. Katina Cañedo, Genoveva Casanova y ahora mi actual pareja, Bárbara Mirjan".
Cuatro años duró su intimidad con Katia Cañedo: "Me dejó ella. No sé cómo me aguantó tanto tiempo". Y es que Cayetano era un picaflor, y aunque estuviera muy enamorado de Katia, la engañaba con otras.
La mexicana Genoveva Casanova se hizo muchas ilusiones al entablar amistad con Cayetano. De familia media clase alta, sus ambiciones al llegar a España era casarse con un hombre distinguido y de buena posición. Y Cayetano concitaba su interés: aristócrata, guapo, heredero en el futuro de parte de las riquezas de la Casa de Alba… Esto último estaba en el aire, y acaso decepcionó algo a Genoveva, pues en realidad su prometido no disponía de eso que los americanos llaman siempre "cash". Dependía de los patrocinadores de sus concursos como jinete. Tanto es así que cuando se casaron fueron a vivir a una casa que no respondía al lujo soñado por la mexicana. Pero digamos que convivieron ilusionados un tiempo, acrecentada esa dicha por el nacimiento de sus dos mellizos, Luis y Amina.
Aun enamorado de Genoveva, Cayetano no podía resistirse a sus habituales deslices amorosos. Contaría, ya separados: "Yo continuaba como un niño perdido en la selva; la selva de los afectos y desconciertos. Vivía con la obsesión de ligar con cualquier mujer hermosa y joven. Iba por la vida como si fuera Tarzán, Supermán o Rodolfo Valentino. He de reconocer que fui un desastre como marido".
Desde un punto de vista psicológico, Cayetano Martínez de Irujo tuvo una niñez muy solitaria en el palacio de Liria. En la adolescencia, tampoco disfrutó de muchas alegrías. Una "nanny" inglesa, por lo visto lo trataba con excesiva severidad. Al independizarse, yéndose fuera de España a entrenar como jinete internacional, continuó siendo un joven necesitado de cariño. Y por esa vertiente llegó posiblemente a tener compulsivos deseos sexuales.
Las aventuras sentimentales de Cayetano inundaban las páginas de las revistas rosas. De todas ellas, la vivida con Mar Flores, antes de casarse con Genoveva, es la que más se divulgó. Nunca, que se sepa, habíase atrevido a llevar a alguna de sus novias al palacio de Liria, salvo a Mar Flores, que estando en las habitaciones por donde transitaba la vida familiar de Cayetano, creyó sentirse de pronto una próxima duquesa consorte. Fue presentada a la Duquesa de Alba. Por la mente de Mar cruzaban ensoñaciones posibles de ser algún día su nuera. Pero Cayetana de Alba habló con su hijo, haciéndole ver que aceptaba su forma de vivir constantemente cambiando de amores, que siguiera así hasta encontrar otro tipo de mujer más acorde con el linaje de la Casa, porque Mar Flores no le parecía la más adecuada para convertirla en su esposa. Una chica de barrio llena de ambiciones, eso sí. Y muy guapa. Véase la carrera que emprendió luego, con más de un matrimonio y sucesivas parejas.
Y entonces, tras la ruptura de Cayetano y Mar, fue como hemos contado el momento en que apareció Genoveva. La Duquesa de Alba, más o menos convencida, la trató ya como una hija. Y cuando en 2017 Cayetano se divorció, su madre comprendió que el benjamín de sus varones no tenía remedio: siempre pasearía por esta vida sin ataduras.
Cayetano entró una temporada en una etapa conflictiva, como nunca le había pasado. Una cadena de televisión captó con sus cámaras ocultas la presencia del jinete en un local donde retozaban parejas a media luz. Un puticlub, claro está. Imágenes que se divulgaron en un programa de fin de semana. Un escándalo. Menos mal que pasado un corto tiempo recuperó la cordura y ya no cayó más en esa peligrosa senda.
La aparición de Bárbara Mirjan fue una especie de bálsamo para Cayetano Martínez de Irujo. Se trata de una mujer treinta y tres años menor que él. Éste, cuenta sesenta y uno cumplidos el último abril. Graduada en Filología Francesa y Gestión de Empresas, títulos obtenidos en la Universidad londinense King´s College. Entró a trabajar en Mediapro como experta en negocios de comunicación. Si Cayetano había tenido a parejas más bien frívolas, Bárbara representa todo lo contrario. En los dos últimos años él ha superado varios episodios sobre su salud, que precisaron de más de una intervención quirúrgica. Bárbara se comportó muy abnegada junto al lecho del enfermo. Y luego, en su vida normal, ha seguido dando muestras de su afecto familiar, compartiendo su cariño con los dos hijos de Cayetano y Genoveva. Incluso con ésta última, Bárbara mantiene un trato afectuoso. Nada como esa comprensión para sentirse muy feliz y correspondida por quien es el amor de su vida. Y a la recíproca.
Cayetano Martínez de Irujo ha padecido ingratitudes, el desdén de sus hermanos mayores, sobre todo Carlos; con quien mejor se lleva es con Fernando y Eugenia. Departe con los periodistas en los últimos tiempos con absoluta franqueza y cordialidad. Merece ser feliz. Se ocupa de negocios agropecuarios en su finca andaluza. Ha superado algunas crisis para defender su patrimonio. Y últimamente parece ser que la vida le sonríe.