
El 23 de septiembre Julio Iglesias cumple ochenta y un años. Julio Iglesias no es muy amigo de este tipo de celebraciones y menos ahora, cuando nada se sabe de él, qué vida hace, lo que sucede desde la época de la pandemia, cuando obviamente se vio obligado a encerrarse en una de sus propiedades. Su último disco, "México & Amigos" data de 2017. A España no viene desde 2020. Y lo único que hemos podido averiguar es que está inmerso en la grabación de una serie biográfica, toda vez que en el pasado febrero firmó un acuerdo con la multinacional Netflix, productora que se encargará del proyecto. Lo de que publicara sus memorias suponemos queda descartado por el momento.
Lleva el cantante una vida familiar un tanto extraña, pues reparte sus estancias bien en su casoplón de Indian Creek, en Miami, o en Punta Cana, que es donde más cómodo se siente, o en las Bahamas. Y en tales circunstancias suele hacerlo sin la compañía de Miranda, su esposa, y sus cinco hijos. Éstos, han veraneado en la finca que Julio le compró a Curro Romero en Ojén (Málaga), lo que vienen haciendo ya hace varias temporadas. Lleva el nombre de "Cuatro lunas", de cuatrocientas cincuenta hectáreas. Allí, Miranda Rijnsburger ha confesado ser muy feliz y sus retoños suelen desplazarse a Marbella donde tienen amigos. Lo que no es habitual es a ver a Miranda fuera de esa residencia, donde ha pasado esas semanas de relax, sin ganas de asistir a ninguna de las fiestas a las que era invitada, como la de Starlite. Una de las cosas que más la entretienen es montar a caballo, que para ello Julio le compró una selecta cuadra equina. El 24 de agosto último la pareja hacía veinticuatro años que contrajeron matrimonio religioso. Los casó el padre Luis Lezama en la parroquia de la Virgen del Carmen, en Marbella.
¿Qué significa que Julio y Miranda repartan su tiempo por separado? No parece que hayan tomado esa decisión porque estén decididos a romper su unión. Nada de eso. El cantante ha comentado en privado que si pasa temporadas fuera del hogar obedece a "razones de salud y trabajo".
No ha permitido reportaje alguno en estos últimos años. Alguien no identificado de su entorno le tomó unas imágenes en bañador apoyándose en dos enfermeras, lo que le produjo un rapto de ira. Hay que comprenderlo. Es un ídolo mundial. Verlo así no es plato de gusto para quien como él ha cuidado su imagen desde siempre. Otra fotografía suya también fue muy comentada en las redes sociales, con un bigotito, que en él era inusual. Se sospechaba que fuera un montaje.
Y ya nada se ha sabido de él, salvo un comentario algo soez que circuló meses atrás: "Estoy de puta madre". Como quiera que no reanudaba su interrumpida gira mundial por la pandemia y no daba muestras de vida, las especulaciones no han dejado de producirse.
Sabemos que está supervisando los guiones sobre su vida. "Contaré toda mi verdad", ha dicho a sus íntimos acerca de esa serie televisiva, que podría comenzar a rodarse el año próximo, siempre que tras el imprescindible casting elijan al actor-cantante "que haga de Julio Iglesias". Menos complicado será decidir quiénes personificarán a "Papuchi", Isabel Preysler y toda la parentela. Porque no creemos que sus primero tres hijos accedan a aparecer en ese bio-pic. Si acaso, Miranda y sus retoños, aunque ella es muy discreta y tímida y sólo ha accedido a aparecer junto a Julio en algunos de los reportajes convenidos con la revista preferida del cantante. Desde que éste cantó en la boda del hijo del dueño de "¡Hola!" y a cambio aparecía en sucesivas portadas del semanario, sus preferencias periodísticas estaban claras. Salvo en estos últimos años que ni siquiera ha accedido a posar para los reporteros de dicha publicación, por mucho que lo hayan intentado.
Julio Iglesias, cuando se empeña en algo, no hay quien le haga cambiar de idea. Y en este docudrama participa en la producción y como es previsible en los beneficios que sin duda se obtendrán allí donde las televisiones mundiales programen la serie. Se trata del primer artista no anglosajón que entró en el mercado norteamericano y asiático con sus discos y actuaciones, cantando en doce idiomas. La revista "Forbes" estima que su patrimonio oscila entre setecientos y mil millones de dólares.
Donde más satisfecho se encuentra es en Punta Cana, adonde se estableció en la República Dominicana por consejo de quien fuera un modista afamado, Óscar de la Renta. Y allí tiene muy rentables negocios. Un estudio de grabación le ha permitido todo este tiempo de inactividad preparar nuevas canciones, que él espera estrenar sin fecha aún prevista.
Le ha ocurrido un pequeño incidente que no se ha publicado en la prensa española. Sucedió a principios del verano cuando fue objeto de en el aeropuerto de Santo Domingo de un enfrentamiento con la policía aduanera, que le instó a abrir todo su abundante equipaje. Nunca le había ocurrido nada parecido. Julio Iglesias portaba en sus maletas cuarenta y dos kilos de comida: frutas, legumbres, verduras, entre tomates, remolacha, espinacas… El cantante procedía de Miami. Cuando viajaba desde España se proveía de un montón de productos que tanto ha echado siempre de menos, sobre todo jamones. La inspección aduanera esta vez era habitual entre todos los pasajeros. Los policías adujeron que estaban obligados a ello a causa de la presencia en la isla de la llamada "mosca del Mediterráneo". No tenemos constancia qué pasó después de esa inspección. Lo más previsible es que dejaran a Julio abandonar el aeropuerto con su equipaje sin acusarlo de ninguna acción punitiva.
¿Cuándo volverá a España Julio Iglesias?. Especulamos que podría ser a mediados de enero próximo, con ocasión de inaugurarse el estadio Santiago Bernabéu tras la costosa rehabilitación; obras que tras cuatro años de arduos trabajos han costado alrededor de mil doscientos millones de euros, en cifras redondas, si es que no nos quedamos cortos. Madridista acérrimo, Julio sería honrado en dicho acontecimiento. Podría cantar uno de los himnos del Madrid, dar un recital o, simplemente, estar en la tribuna principal en ese evento que atraerá la atención deportiva mundial. Pero hasta que eso suceda, las interrogaciones sobre su situación personal siguen en el aire.