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Eduard Fernández: tras un duro divorcio que lo llevó al psiquiatra, ha encontrado la mujer que le ha devuelto la ilusión

En la vida del actor Eduard Fernñandez, hubo un drama en su único matrimonio y otro cuando murió su madre y no pudo despedirse de ella.

En la vida del actor Eduard Fernñandez, hubo un drama en su único matrimonio y otro cuando murió su madre y no pudo despedirse de ella.
LD

"El 47" se titula una de las mejores películas españolas estrenadas al terminar el verano. Está protagonizada por uno de nuestros más sólidos actores, el barcelonés Eduard Fernández. Basada en una historia verídica: la de un conductor de autobuses que en 1978 secuestró su vehículo habitual para llevarlo hasta su barrio obrero, donde esa línea no circulaba. De tal manera, ese antihéroe, o todo lo contrario para sus convecinos del barrio de Torre Baró, reivindicaba las necesidades de la gente charnega necesitada de la atención que no encontraban en las autoridades, ajenas a los problemas que tenían: falta de los servicios mínimos más necesarios, uno de ellos el del transporte. Eduard Fernández, catalán de madre burgalesa, realiza una soberbia interpretación que podría depararle dentro de unos meses un nuevo Goya de interpretación. Tiene ya tres: dos al mejor actor de reparto ("En la ciudad" y "Mientras dure la guerra") y un tercero como protagonista ("Fausto 5.0").

Ha vivido Eduard Fernández Serrano, de sesenta años, muchos episodios felices en el teatro durante su época juvenil, enrolado en dos grupos importantes: Els Joglars y La Fura dels Baus, con los que estrenó piezas de diversos géneros, como clásicos de Shakespeare y Moliére. Y lo mismo en el cine que en la televisión pudo exhibir su versatilidad con personajes de muy diferente talante. Lo que siempre parece exhibir, al menos si nos fijamos en su rostro, por lo menos cuando no está trabajando, es un retrato de hombre tranquilo, sereno, como si la vida le hubiera tratado siempre bien. Lo que, como a tantos, no ha sido así. Hubo un drama en su único matrimonio y otro cuando murió su madre y no pudo despedirse de ella.

Los éxitos como actor, sí, le han supuesto momentos muy felices, a partir de 1999, cuando se estrenó "Los lobos de Washington". Contaba con humor cómo estando nominado a un Goya, no lo obtuvo y al concluir la gala coincidió con los Bardem, los hermanos Carlos y Javier junto a Pilar, su madre. Se fueron a un bar y cada uno leyó el discurso que tenían preparado en el supuesto de que individualmente se hubieran llevado "el cabezón", como se conoce en el gremio la figura en bronce de ese galardón.

Otras películas, de las ya numerosas en las que ha tomado parte en papeles destacados, han sido "Mientras dure la guerra", "El hombre de las mil caras" (donde encarnó la figura del espía Francisco Paesa), "El método" y "Los renglones torcidos de Dios", el último largometraje de su filmografía hasta que rodó el ya citado "El 47". Eduard ha trabajado asimismo en series de televisión que le han aportado notoriedad, pongamos por ejemplo "30 monedas", en el papel del padre Vergara, dirigido por el siempre sorprendente Alex de la Iglesia.

Le ocurrió un doloroso suceso cuando se encontraba rodando en Grecia "Mediterráneo". Fue cuando la pandemia, en todo su apogeo, estalló con toda la tragedia mundial que llevó consigo, al punto de que, en su caso, todo el equipo técnico y artístico del filme no pudo retornar a España. Entre sus colegas se encontraba el malagueño Dani Rovira, que enfermó a causa de una derivación del cáncer. A esa desgracia, en 2020, unió Eduard Fernández la suya propia: su madre, Ana María Serrano, cayó enferma del terrible Covid, murió, y no le fue posible desplazarse para despedirse de ella. El dolor aún no lo ha olvidado el magnífico actor.

Tanto le afectó, como es comprensible, la desaparición materna, que el pasado año estrenó un monólogo recordándola emocionado en un escenario, titulado "Todas las canciones de amor", que representó con la mayor emotividad y realismo.

Si en su actividad artística ha tenido que abordar no pocas situaciones dramáticas, asimismo la vida lo colocó también en un trance difícil de resolver. Llevaba veinticinco años casado con la escritora Esmeralda Beber. Habían tenido una hija, Greta, que con los años ha ido demostrando su gran talento de actriz, como demostró en "La hija de un ladrón", que coprotagonizó con su padre. Y he aquí que, de pronto, la pareja entra de lleno en un conflicto complicado, cuyos detalles omitimos. Eduard calificó esa etapa como durísima. Para superarla hubo de ir a la consulta de un psiquiatra, tomar pastillas a diario, someterse a un doloroso proceso cuando convinieron divorciarse. Esmeralda, encontró la manera de afrontar ese pasado al escribir una novela, "Irse", donde contaba los pormenores de su ruptura matrimonial, aunque a su ex marido, Eduard Fernández, no lo citaba por su nombre. Al menos, cuando éste leyó el relato, no sufrió tanto.

Aquel negro suceso del destino amargó la existencia del actor, quien hasta entonces había sido siempre un hombre capaz de dominar cualquier impulso negativo que le asaltara. Dos años más tarde, todavía con la herida sentimental sin cicatrizar, se enamoró otra vez; de su compañera de rodaje, la película "La Zona". Aquel 2017 significó tras ese encuentro con la actriz y directora Ainhoa Aldanondo, un respiro, una nueva ilusión. La que mantiene felizmente desde entonces. Ella y su hija Greta, suponen para Eduard Fernández el apoyo que necesita todavía para enfrentarse a cuantos problemas puedan afectarle. Ha vuelto a ser el hombre tranquilo de sus mejores tiempos. No le faltan contratos. La vida, a pesar de sus conflictos, bien merece la pena y él así lo considera.

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