
La caída de Mario Vaquerizo no ha podido ser más espectacular, aparte de peligrosa. El susto ha sido tremendo, así me lo ha contado Alaska, cuando me ha devuelto la llamada le que hice nada más enterarme del trompazo.
"Ha sido un susto grande, y además todo muy complicado, porque yo estaba en Venecia. Me llamó Marta y tuve que reaccionar rápido y organizar mi regreso. Afortunadamente todo ha ido muy bien y la suerte le ha acompañado. Tiene dos vertebras dañadas, pero se curará en un tiempo. Una vez en Madrid, tiene que volver a hacerse pruebas, para controlar las fisuras a consecuencia del golpe. Ahora me toca ejercer de sargento, porque como paciente es bastante rebelde. No para porque es un puro nervio y ahora lo que tiene que hacer es reposo. Está muy medicado. No hay que dramatizar".
Todo el clan se ha volcado como era de esperar, porque como se suele decir son una piña. Siempre están juntas las dos familias, no solo en Navidad, en los cumpleaños y demás. ¡Cuantos fines de semana lo pasan juntos en la casa que tienen a las afueras de Madrid, que en su día fue de Bibiana Fernández!.
Ahora a Mario le espera un tiempo de recuperación y paciencia, que tal y como es, no va a ser nada fácil. Con lo cariñoso que es y querido mimos no le van a faltar.