Menú

Mario Casas: su madre sufre cuando lo ve en el cine y la televisión

El actor Mario Casas vive un momento espléndido en su carrera de actor y una agitada vida sentimental.

El actor Mario Casas vive un momento espléndido en su carrera de actor y una agitada vida sentimental.
esCine

Atraviesa Mario Casas un momento espléndido en su carrera de actor, tanto en películas como en series televisivas. A veces tiene que realizar sacrificios para representar personajes difíciles, rodar secuencias donde aparentemente resulta herido. Su madre, aunque sepa que no corresponden a la realidad, sufre mucho tanto si acude a una sala cinematográfica como si está en su casa viéndolo a través del televisor.

La última cinta suya estrenada semanas atrás se titula "Escape", la ha dirigido Rodrigo Cortés, con el patrocinio económico de Martin Scorsese. Tiene una historia original, que el espectador tendrá que resolver a su criterio. La interpretación de Mario Casas ha satisfecho al realizador y al productor. El actor ha comentado lo extraño que resultó para él bailar una jota aragonesa sin tener la más remota idea de cómo ejecutarla.

¿Por qué la madre de Mario se solivianta cuando lo ve afrontando riesgos o, físicamente muy cambiado por exigencia de sus personajes? Sin ir más lejos, parece que no llega a comprender cómo su hijo es un tipo extraño en el argumento de "Escape", empeñado en vivir en la cárcel, haciendo lo imposible por conseguirlo. Para este papel, Mario hubo de adelgazar nada menos que veinte kilos, lo que explica cómo su madre lo encontraba tan diferente y medio pachucho. Siendo, insistimos, un filme que pueda sorprender a los espectadores, el benjamín de los Casas, su hermano Daniel, que tiene diez años, salió de ver "Escape" llorando como si le hubieran dado una paliza.

Otra transfiguración le supuso aceptar el papel protagonista de "El fotógrafo de Mauthausen", donde se vio obligado también a perder kilos, esta vez menos, sólo diez. En cambio tuvo que engordar para "Bajo la piel de lobo". El cine es así. De igual manera que parece ya una tradición que secuencias veraniegas se rueden con frío y nieve y otras donde los actores han de llevar prendas de abrigo, sean filmadas en pleno mes de agosto. No es un capricho de nadie.

Mario Alberto Casas Sierra es gallego, de La Coruña, donde vino al mundo en 1986. Procede de una familia numerosa, de cinco hermanos, de la que es el primogénito. Tenía sólo cuatro años cuando tuvo que marcharse con sus padres a Barcelona, por causas de fuerza mayor: la escasez de trabajo que el progenitor, albañil, ebanista y carpintero, acusaba en La Coruña. La madre se casó muy joven, con dieciséis años. Mario, refiriéndose a ellos, encuentra una frase para situarlos cuando él nació: "Vienen del barro, se fueron a Barcelona sin nada, a buscarse la vida".

La familia Casas está muy unida. La miseria suele llevar a quienes la padecen a encontrar el modo de apoyarse unos en los otros. También a decirse las verdades a la cara. Por mucho que ahora Mario Casas sea ante los ojos de los demás un triunfador, un ídolo, atrás ha dejado un ayer duro con los suyos, como tantos charnegos que se han batido el cobre para salir adelante. Ese pasado está muy presente siempre en sus recuerdos.

Hasta los dieciocho años Mario Casas vivió junto a los suyos en Cataluña, en pueblos de Barcelona con población obrera: Collbató, Esparraguera, Martorell… Se ha considerado siempre medio catalán, aunque no se atreva a hablar la lengua de mosén Jacinto Verdaguer, que la sabe, la entiende perfectamente. Si va a la Ciudad Condal hace lo posible por encontrarse con amigos de la infancia, adolescencia o juventud. En esos pasos por la vida, Mario quiso ser actor. Tenía sólo doce años cuando apareció en un programa de televisión con los cómicos Cruz y Raya, y en otro de Los Morancos. Como lo que él quería no era tan fácil, dado su físico, se hizo modelo, anunciaba en "spots" para la pequeña pantalla: una marca de "pizzas" y unos mensajes de la Renfe.

Ya con la mayoría de edad y de acuerdo con sus padres, que seguían en Cataluña, Mario llegó a Madrid con la auto exigencia de estudiar Arte Dramático. Recibió clases de Cristina Rota. Y a través de la televisión fue apareciendo en series: "A tres metros sobre el cielo", "El barco" y "Los hombres de Paco"; esta última fue su trampolín para conseguir una popularidad soñada. Antonio Banderas, para su primera película como director, "El camino de los ingleses", se fijó en Mario para contar con él; luego coincidieron en "33", aquella epopeya de ese número de mineros chilenos encerrados a la fuerza en una mina. Luego, en "Palmeras en la nieve", encontró otro pasaporte al éxito por su acertado trabajo. Y no hemos de olvidarnos de otro título que le posibilitó ganar un Goya, "No matarás". A día de hoy, tras ese breve resumen, disfruta de una merecida notoriedad por sus interpretaciones. Lo ayuda su extraordinaria fotogenia, desde luego, y sus admiradoras lo tienen considerado uno de los galanes más guapos de la actual nómina de actores. A sus treinta y ocho años le esperan, suponemos, nuevos proyectos que enriquezcan su biografía.

Su estampa de seductor es innegable conociendo su otra biografía sentimental: suele enamorarse de sus compañeras de rodaje, como así lo atestiguan sus romances. Uno de los primeros, fue cuando era uno de los guapos de "Los hombres de Paco", donde se enrolló con Clara Lago. Otro tuvo como pareja a Erika Sanz, cuando ambos trabajaban en "Un paso adelante". Pero con quien se relacionó de manera apasionada fue con Amaia Salamanca, actriz de "Sin tetas no hay paraíso", con quien tuvo un sonado idilio, ampliado luego en "Fuga de cerebros". Ello sucedió entre 2009 y 2010. Acabado el cual Amaia encontró su media naranja en el conocido empresario Rosauro Varo, con quien tuvo varios hijos, formando una feliz y confortable familia.

Su ruptura con Amaia, entristeciera o no a Mario Casas, la olvidó pronto, al encontrar en su vida a una guapa madrileña del barrio de Carabanchel, María Valverde, primero rodando "A tres metros sobre el cielo" y después en "La mula", donde él consiguió otra de sus mejores interpretaciones. Cuatro años duraron juntos. Volvió Mario a encontrarse sin pareja, en tanto ella dejó el cine para casarse con uno de los más acreditados directores de orquesta, el venezolano Gustavo Dudamel, un genio del arte sinfónico.

Otra mujer en la lista de este rompecorazones fue la muy conocida y atractiva Blanca Suárez. Mario la había conocido en la serie "El barco" y más adelante encabezaron el reparto de "El bar". Tenía entonces él treinta y dos años y parecía que aquel romance iba a terminar en boda. Pero, dado su historial amoroso, nos da la impresión que no tiene prisa alguna por escuchar la Epístola de San Pablo o las palabras de un juez. Dos "tacos" más de almanaque tenía cuando vivió otro lío con Déborah François. Le va bien cuando mantiene un "rollo" sin comprometerse mucho, como por ejemplo el que tuvo con la modelo Dalianah Arekion, su pareja dos años desde que rodaron un anuncio. Le atrajo Berta Vázquez mientras filmaban "Palmeras en la nieve", y no se le resistió la conquista. Vivía en Torrelodones donde se encamaba con la modelo brasileña Wirla González, de igual modo que llevaba luego a su otra vivienda en Las Rozas a cuantos ligues le surgían, que eran muchos. Un no parar, que no "un sin vivir" el historial de este fogoso actor. Que en septiembre del pasado año tenía otro amor, la actriz mexicana Eiza González, que había sido novia de David Bisbal años atrás. Podríamos continuar la lista, pues seguro que nos hemos quedado cortos. En la actualidad no sabemos quién ocupa su tan solicitado corazón. Seguro que no está solo ni se aburre. Vive en el campo, en la sierra madrileña, cerca de la casa de sus padres. Y de algunos de sus cuatro hermanos.

Su hermano Óscar, menor que él, parece llevar idéntico camino donjuanesco. Mario lo quiere mucho, lo ayuda, le da instrucciones y alaba, a sus veinticinco años, lo bien que está en la serie "El gran salto", donde ha puesto a prueba su talento al interpretar tres edades distintas de su personaje. Mario le dio a Óscar un papel en su primer largometraje como director, en 2023, "Mi soledad tiene alas". Y volvieron a encontrarse en una serie de contenido erótico, "Instinto". Llegará un día que Óscar "le robe" a Mario alguna novia. Y si no, al tiempo.

Temas

comentarios

Servicios

  • Radarbot
  • Libro
  • Curso
  • Alta Rentabilidad