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Así es Annie Leibovitz, la fotógrafa mejor pagada, autora de los últimos retratos de nuestros Reyes

Annie Leibovitz, es una de las fotógrafas mejor pagadas del mundo, y es la autora de los dos útlimos retratos de los Reyes de España.

Annie Leibovitz, es una de las fotógrafas mejor pagadas del mundo, y es la autora de los dos útlimos retratos de los Reyes de España.
Cordon Press

Tremenda polémica la suscitada, no sólo en España sino en muchos países, tras conocerse las dos fotografías de Felipe VI y Letizia, por separado. Un encargo del Banco de España para una de sus galerías y expuestas al público a partir de ahora hasta el mes de marzo. Sale mejor parado el monarca en las críticas de su retrato, vestido con uniforme de gala, no así la reina, ataviada con un espectacular modelo negro confeccionado en tul de seda plisado y una capa fucsia también de seda, originales ambos de Cristóbal Balenciaga, quien los creó, uno en los años 40 y en los 60 el otro, rescatados para la ocasión de un museo coleccionista de trajes sito en Barcelona.

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La razón de esas críticas adversas al retrato de la soberana, se fundamentan en que la vestimenta elegida no parece ser la más adecuada para un personaje de la realeza y más bien da la impresión de ser una imagen propia de una estrella de Hollywood. Ítem más: Letizia da la impresión contemplando el rostro fotográfico de "estar rara". De no parecerse del todo, vamos.

La autora de sendos retratos es la fotógrafa mejor pagada del mundo, la norteamericana Annie Leibovitz, a quien la máxima autoridad del Banco de España le transmitió tal encargo el pasado año. La cantidad percibida por esa obra editada en tela asciende a 137.000 euros. ¿No hubiera sido mejor que la hubiera firmado un artista español? Más barato, seguro. Mas no es cuestión por nuestra parte censurar ese motivo económico, sin entrar en una demagógica discusión.

Desde que Annie Leibovitz realizó su trabajo, exactamente el 8 de febrero de este 2024, durante cinco horas, en el Palacio Real de Madrid, han transcurrido nueve meses hasta que llegaron hace pocas fechas a la sede del Banco de España, en la calle de Alcalá, frente a la fuente mayestática de la diosa Cibeles. Por cierto: un mal día el elegido para realizar ese trabajo. Era aniversario de la trágica muerte de Erika Ortiz, hermana menor de Letizia.

Dejemos ya de lado lo concerniente a esas dos imágenes, que ya desde estos momentos, quiérase o no, forman parte de nuestra historia monárquica, aunque lo sea sólo a efectos anecdóticos. Annie Leibovitz ya tenía para su brillante biografía profesional una relación con nuestro país, al haber sido galardonada en 2013 con el premio Príncipe de Asturias, que recibió en la tradicional gala en Oviedo.

Nacida en el estado norteamericano de Connecticut el 2 de octubre de 1949, hija de un teniente coronel de las Fuerzas Armadas y de una profesora de danza, tuvo desde muy joven una dedicación vocacional hacia las Bellas Artes. Su interés por la fotografía parece ser surgió en ella a raíz de un viaje que hizo a Japón acompañada de su madre. De vuelta al Instituto de Arte de San Francisco se dedicó a profundizar en la técnica del manejo de las cámaras y paralelamente a sus prácticas fue infundiendo a sus trabajos un aire muy personal, tanto al registrar los paisajes que contemplaban sus ojos como sobre todo a los retratos personales. Como su padre ya quedó dicho era militar, estando la familia residiendo durante la guerra de Vietnam en una base aérea de Filipinas, Annie invirtió muchas horas en captar con sus máquinas cuanto de interés le mostraba su entorno.

Conforme fue completando su formación llegaría a ser la profesional admirada por fotografiar a personalidades famosas, tanto de la política, la vida social, o de grandes figuras del mundo del espectáculo.

La vida profesional de Annie Leibovitz transcurrió realizando sus fotografías y reportajes para, fundamentalmente, tres revistas muy acreditadas: Rolling Stones, especialista en música pop, Vanity Fair, siempre al tanto del "glamour" internacional, y Vogue, una de las mejores revistas de moda. Annie frecuentaba los acontecimientos destacados de las grandes pasarelas, comenzando por las de París. Ese y otros desplazamientos le otorgaban a Leibovitz una etiqueta internacional: no era ya sólo la cotizada fotógrafa norteamericana, sino también triunfadora en Europa.

Esa fama le permitió llegar hasta el mismísimo palacio de Buckingham, con ocasión de un acto retransmitido por la BBC de Londres. Frente a frente a la Reina Isabel II, que por supuesto estaba al tanto de quién era esa fotógrafa rubia, alta, con gafas, Annie Leibovutz tuvo la ocurrencia de rogarle a la soberana británica que se dejara despojar de su corona, a lo que airada, ésta prorrumpió así elevando la voz, algo poco habitual en ella: "¡No, de ninguna manera, siempre a he llevado en momentos así y no voy a cambiar porque usted me lo pida!". Inmediatamente, la causante de tal irritación fue invitada a abandonar palacio por uno de los ayudantes de Isabel II.

Nunca más le sucedió algo semejante. Y sí encuentros que le permitieron lograr exclusivas, una absolutamente impensable cuando en la mañana del 8 de diciembre de 1980 acudió al apartamento neoyorquino que compartía John Lennon con Yoko Ono. Pretendía lograr una imagen original para la revista Rolling Stones. Y la consiguió con Lennon totalmente desnudo abrazado a su mujer, que iba vestida. Unas horas después, a la vuelta de unos estudios de grabación a su casa del edificio Dakota, John Lennon recibía cuatro disparos mortales de un fanático llamado Mark Chapman. Aquellas imágenes del ex Beatle asesinado ocuparon la portada y varias páginas del número de la revista Rolling Stone, fechado el 22 de enero de 1981.

Más originales exclusivas de nuestro personaje: la actriz Demi Moore, sin ropa, embarazada de siete meses. Y la de Whoope Goldberg dentro de una bañera llena de leche. Hay que recordar que ella contrastaba así con su piel negra. Sorprendió a Gorbachov en el interior de un coche con el fondo del muro de Berlín, poco antes de que fuera derrumbado. Y así, tantos otros nombres importantes que iba sumando a su larga lista de personalidades retratadas.

¿Y la vida de Annie, cómo era desde el punto de vista personal? Adicta como se ha podido comprobar al trabajo, no se le conocieron relaciones masculinas, pero sí una muy relevante con la reconocida escritora Susan Sontag, a la que conoció en 1988 al ir a retratarla para la portada del libro de ésta, "El sida y sus metáforas". A partir de entonces entre ambas surgió algo más que una admiración mutua. Nunca vivieron juntas pero alquilaron un apartamento en Nueva York donde se veían a escondidas. Con mucha discreción ocultaban los sentimientos mutuos, la atracción física, e intelectual, en la que basaban sus citas sentimentales. Tardaron en hacerlas públicas. Fue Annie quien admitió que eran amantes, después de un tiempo durante el cual jugaba al despiste con los informadores. Dieciséis años, exactamente, les duró su amor.

El 28 de diciembre de 2004 (se cumplirán, obviamente, ahora veinte años) falleció Susan Sontag, a los setenta y un años, víctima de una galopante leucemia. Conmovida, Annie aún en ese estado, tomó una de sus cámaras y registró imágenes de la amiga en su lecho de muerte.

Si bien quedó dicho que Leibovitz guardó para sí muchos momentos de su vida personal, debió cambiar de idea repentinamente cuando se concentró en sus recuerdos a la hora de escribir su libro "La vida de una fotógrafa". Contaba entonces cincuenta y siete años, treinta y siete de ellos dedicada a su apasionada profesión. En sus páginas fue relatando aspectos íntimos cuando con cincuenta y un años se quedó encinta de su primera hija, Sarah Cameron, gestada por una madre con su vientre de alquiler. En mayo de 2005 volvió a repetir esa experiencia ginecológica, esta vez con un doble resultado, las dos gemelas que fueron llamadas Samuelle y Susan. Volcó en ellas Annie toda la sensibilidad, y cariño, que albergaba. Puede que quien como ella estaba constantemente relacionada con mucha gente, no podía expresar cuanto sentía en su tal vez soledad. Y al alcanzar la maternidad pudo ya recibir la mayor satisfacción de su vida como mujer, ya completa.

En otro de sus libros, "On photography", editado en 1977, dejó escrito cuanto reproducimos aquí sobre su arte: "Fotografiar a las personas consiste en violarlas, verlas como nunca se ven a sí mismas, conocerlas como ellas nunca podrán hacerlo".

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