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Ruth, hermana de Julio Iglesias, rompe su silencio tras cumplir 18 años

Al soplar las velas de su último aniversario, Ruth ha decidido que ya no es momento de esconderse tras el pesado apellido de su padre.

Ruth Iglesias. | Instagram

El universo de la crónica social española ha vivido esta semana un giro inesperado. Mientras el clan Iglesias suele ocupar portadas por sus éxitos musicales o sus lujosas vidas en Miami y Marbella, un nombre que había permanecido casi en el anonimato ha cobrado un protagonismo absoluto: Ruth Iglesias. Tras cumplir la mayoría de edad y alcanzar una etapa de madurez personal, la hermana menor de Julio Iglesias ha ofrecido sus primeras declaraciones, arrojando luz sobre una de las tramas más privadas y, a la vez, fascinantes de la familia.

Al soplar las velas de su último aniversario, Ruth ha decidido que ya no es momento de esconderse tras el pesado apellido de su padre, el recordado Dr. Julio Iglesias Puga, conocido cariñosamente como "Papuchi". En un tono pausado, cargado de una serenidad que recuerda a la de su hermano mayor, Ruth ha expresado su deseo de ser reconocida por quien es, más allá del mito que rodeó la figura de su progenitor en sus últimos años de vida.

Sus palabras no han buscado la polémica, sino la reivindicación de un espacio propio. Ha hablado de su vida cotidiana, de sus estudios y, sobre todo, del inmenso peso que supone llevar una herencia genética que la conecta con el artista latino más exitoso de la historia, a pesar de la enorme brecha generacional que los separa.

La historia de una niña nacida del amor tardío

Ruth es fruto de uno de los romances más comentados de la década de los 2000. Su historia comienza en los pasillos de un hospital de Florida, donde el Dr. Puga, a sus 89 años, conoció a una joven modelo estadounidense llamada Ronna Keitt. Lo que muchos calificaron inicialmente como un romance pasajero o una excentricidad del ginecólogo más famoso de España, terminó convirtiéndose en una relación sólida de más de una década.

Ruth nació meses después de que su padre falleciera en diciembre de 2005. El Dr. Puga murió a los 90 años, dejando a Ronna embarazada de su segundo hijo en común (ya tenían a Jaime Nathaniel, nacido en 2004). Ruth nunca llegó a conocer a su padre, una ausencia que ha marcado profundamente sus declaraciones actuales. Ha descrito cómo su madre, Ronna, ha sido el pilar fundamental que mantuvo viva la imagen de un padre que era, a ojos del mundo, una figura casi caricaturesca por su vitalidad, pero que para ella es un referente de sabiduría y afecto a través de los relatos familiares.

La compleja relación de sus padres

Para entender quién es Ruth, es necesario retroceder a la unión entre Julio Iglesias Puga y Ronna Keitt. Su relación fue un desafío a las convenciones sociales de la época. Con una diferencia de edad de 48 años, la pareja vivió gran parte de su tiempo en Jacksonville, Florida, alejados del ruido mediático de Madrid. "Mi padre nació en 1913 y mi madre en 1966. Hay una diferencia de edad de 48 años. A algunos les cuesta entender las relaciones poco convencionales, pero las personas pueden amarse", ha explicado Ruth en sus redes.

Ronna fue la mujer que devolvió la ilusión al doctor tras su separación de Charo de la Cueva. A pesar de las reticencias iniciales de parte del entorno familiar y la incredulidad de la prensa, se mantuvieron unidos hasta el último suspiro del doctor. Ruth ha destacado en sus intervenciones la valentía de su madre para criar a dos niños pequeños en un país extranjero, manteniendo siempre la discreción y protegiendo su intimidad de la voracidad de los tabloides. "Mi padre quería dejarle una parte de sí mismo para cuando él ya no estuviera, así que, después de unos 10 años juntos, quiso casarse y así lo hicieron. Se casaron en 2001. Juntos, quiso casarse y así lo hicieron cuando mi madre tenía 38 años. Y mi madre me tuvo a mí", ha explicado la joven. "Mi padre era maduro, divertido, guapo e inteligente".

El vínculo con sus hermanos mayores

Uno de los puntos más esperados de sus declaraciones ha sido su relación con sus hermanos, especialmente con Julio Iglesias. Ruth ha mantenido una postura elegante, evitando entrar en detalles sobre la frecuencia de sus contactos. Sin embargo, ha dejado claro que existe un respeto mutuo. Para ella, Julio es una figura estelar a la que admira, pero con la que comparte un vínculo de sangre que va más allá de los escenarios.

Esta joven, que ahora comienza a caminar por su cuenta ante la mirada pública, representa el último eslabón de una estirpe incombustible. Su aparición no parece ser el inicio de una carrera hacia la fama efímera, sino más bien el cierre de un círculo: la niña que nació bajo el foco de la noticia póstuma de su padre es hoy una mujer que reclama su propia voz.

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