
Los indicios se han transformado en evidencias. Lo que comenzó el pasado mes de diciembre con un distanciamiento virtual —borrado de fotografías en Instagram y biografías editadas— ha culminado en una separación física tangible. A diferencia de la crisis superada en 2024, en esta ocasión la pareja ha optado por el mutismo, pero los hechos confirman que el matrimonio ha decidido emprender caminos separados.
Según ha trascendido este domingo, el capitán de la selección española ha abandonado el domicilio conyugal. Álvaro Morata se ha instalado en una residencia ubicada en una de las zonas más exclusivas de Milán, a escasa distancia de la casa donde permanecen la italiana y sus cuatro hijos, facilitando así la logística familiar pese al cese de la convivencia.
La frialdad entre ambos se hizo patente el pasado 9 de enero, durante el cumpleaños de su hija Bella. Tras pasar las fiestas navideñas por separado, el jugador del Como 1907 protagonizó una escena significativa al tener que llamar al telefonillo para recoger a uno de sus hijos, demostrando que ya no dispone de llaves de la vivienda familiar, a la que regresó posteriormente solo para la celebración.
Hasta el momento, la única declaración pública ha provenido de la modelo, quien rompió su silencio exclusivamente para defender el honor de Elena Sirigu. Campello desmintió categóricamente la existencia de una "tercera en discordia", calificando a Sirigu como una amiga de la familia y negando las especulaciones de la prensa italiana sobre una supuesta infidelidad.
