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Imanol Arias "sólo" se ha casado tres veces

El veterano artista rehace su vida con una argentina tras dos nupcias fallidas y una exitosa carrera profesional empañada por problemas fiscales.

El veterano artista rehace su vida con una argentina tras dos nupcias fallidas y una exitosa carrera profesional empañada por problemas fiscales.
Gtres

La noticia publicada en el Diario Vasco hace pocas semanas en torno a la boda de Imanol Arias con la abogada argentina Nélida Grajales se difundió en seguida en toda la prensa nacional y sobre todo en las revistas y programas del corazón, donde aparecía como la cuarta en su biografía sentimental. Lo que es absolutamente falso. "Sólo" se ha casado tres veces, a pesar de que viene asegurándose que su relación con Pastora Vega fue legalizada como matrimonio, lo que no responde a la verdad.

Tampoco es cierto que sea vasco de nacimiento. Manuel María Arias Domínguez vino al mundo el 26 de abril de 1956 (pronto cumplirá, por tanto, setenta años) en un hogar modesto de Riaño (León), pueblo anegado bajo las aguas de un pantano. En esas circunstancias su familia se trasladó a la localidad vizcaína de Ermua cuando el futuro actor era un niño. Su padre era jefe de máquinas de la Marina Mercante. Y la vivienda en la que residía era compartida con otra familia "con derecho a cocina", sin disponer de un salón propio. Quien luego sería el actor mejor pagado en Televisión Española tardó en tener en casa un receptor, hasta el año 1968.

Manuel abandonó sus estudios de Maestría Industrial (hubiera sido según decía un buen perito electricista) pero su vocación teatral se cruzó en su camino cuando formó parte de varios grupos de aficionados al arte de Talía. Su padre quiso montar con él un pequeño negocio, mas quien para entonces ya era Imanol, Manu en la intimidad, muy vinculado a la cultura vasca, desistió de su proposición y se marchó a Madrid en busca de fortuna, con muy poco dinero en el bolsillo en aquel histórico año para España, de 1975.

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Sus primeros pasos en la capital madrileña fueron difíciles: pasó hambre, literalmente. No conocía a nadie. Quiso ingresar en la Escuela de Arte Dramático, pero no le fue posible. Acabados sus menguados ahorros, tuvo que dormir muchas noches en los pasillos de una estación del metro. Cuando encontró un trabajo como repartidor de guías telefónicas pudo pagarse una mísera pensión, por la que pagaba setenta pesetas. Juan Diego lo ayudó, presentándolo al director y empresario teatral José Tamayo; así pudo pisar por vez primera un escenario madrileño, como si fuera uno de aquellos que llevaban la lanza, según el argot, o una bandeja con café. Cobraba cuatrocientas pesetas entonces, conforme avanzaba la segunda mitad de los años 70.

Cuando iba lentamente subiendo peldaños en el reparto de estrenos teatrales saludé por primera vez a Imanol en el transcurso de una cena a la que acudimos media docena de periodistas, convocados por Carlos Ferrando, quien se encargó de darlo a conocer. Me pareció un joven sensato, lleno de vocación. Fue siempre respetuoso con la prensa. Y ya al comienzo del siguiente decenio, es cuando a fuerza de tesón y con su probado talento como actor pudo convertirse en 1982 en el galán de moda. En ese año Pedro Almodóvar le proporcionó su entrada en el cine merced a "Laberinto de pasiones", delirante cinta, tras la cual a las órdenes de Mario Camus se integró en el mayor reparto que se conozca en España, el de "La colmena", luego "Demonios en el jardín" y "Bearn". Ningún otro le hacía sombra, sólo José Coronado, al que contrataban cuando no podían los productores tener a Imanol. Según me contaba José Luis Dibildos, quiso contar ya como protagonista a éste, y su agente le puso como condición a cambio de cinco millones de pesetas, lo que no aceptó.

Ese 1982 fue para Imanol Arias el año de su primera boda, de carácter civil, con una actriz a la que había conocido trabajando en el teatro María Guerrero en el drama "La hija del aire". Era también profesora de teatro. Casados en un juzgado tuvieron como testigos a Adolfo Marsillach y al temido crítico Eduardo Haro Tecglen. Cuatro años duró aquella unión, rota porque ambos llegaron a ponerse los cuernos mutuamente, hasta que, ya separados, reanudaron su amistad. Ya Imanol había conocido a la mujer con quien más tiempo duraría como pareja: Pastora Vega, que había debutado como presentadora televisiva y después en la gran pantalla.

Veinticinco años de felicidad

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Nieta del matador de toros, amigo de "Manolete", Gitanillo de Triana, biznieta de la legendaria Pastora Imperio, Pastora Vega sería la mujer con quien Imanol convivió entre los años 1984 y 2009, siendo padres de Jon y Daniel. Pero nunca se casaron, a pesar, como decíamos, de que en el noventa y nueve por ciento de las veces que se refieren en la prensa a ambos, sobre todo a Imanol, colegas equivocados, los citan como matrimonio. ¿Por qué, si fueron tan felices durante un cuarto de siglo, no legalizaron su convivencia? Ella estaba divorciada de Alberto, un abogado de profesión. ¿Existía algún inconveniente para que se casaran? Lo ignoramos. Nunca dieron explicaciones. El caso es que rompieron su lejano compromiso de estar juntos toda la vida y cada cual se fue por su lado. Ella mantuvo mucho después amores con Juan Ribó y más tarde también con Darío Grandinetti y ahora no tenemos noticia de que tenga pareja. En cuanto a Imanol, no le faltaron otras amistades femeninas, como una hija de Fidel Castro, Alina Fernández, con quien vivió un fugaz romance, que llegó a oídos del dictador. Llegada la ocasión de que éste se encontrara con el actor español en un evento en La Habana, se lo hizo saber de manera anecdótica.

Segundo matrimonio que duró un suspiro

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Imanol e Irene Meritxell

Avanzado el nuevo siglo XXI la popularidad de Imanol Arias se mantenía ya desde hacía décadas. La televisión contribuyó mucho a ella, desde que apareciera como protagonista de "Anillos de oro", "Brigada Central" y la serie tan longeva "Cuéntame cómo pasó", que lo convirtió en millonario. Percibía por capítulo setenta mil euros. Con sus elevadísimos ingresos supo diversificar sus variados negocios, uno de ellos en unas bodegas de vino. Era rico. Descuidó dejándose aconsejar a la hora de cumplir con sus obligaciones fiscales. Y todavía no sabemos si definitivamente ha satisfecho el último euro de los millones por los que se le demandó, acusado de fraude fiscal y blanqueo de capitales. Pellizco importante de sus cuentas bancarias que mermó considerablemente sus finanzas.

En esas cuitas volvió a enamorarse, esta vez de una diseñadora y eventual fotógrafa, Irene Meritxell, con quien se casó en el madrileño Registro Civil de la calle de Pradillo el 14 de noviembre de 2017. Ceremonia muy restringida. Duraron juntos poco tiempo, casi un suspiro. Imanol en esa época, siempre tan respetuoso con la prensa, comenzó a mostrarse más huraño: celoso de su vida íntima, no aguantaba la persecución de los reporteros cuando lo seguían.

… y el ilusionado presente con su tercera boda

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Imanol y Nélida paseando por las calles de Madrid

Y llegamos al final de 2025 y comienzos del nuevo año cuando nos enteramos de que Imanol, que llevaba ocho años soltero, anunciaba en las páginas del Diario Vasco su boda. Y se decía que era la cuarta. No se han divulgado ni imágenes ni datos de esa ceremonia. Demos por cierto que Imanol no nos miente. Pero no creemos que esta boda fuera ante el altar, como se viene repitiendo acerca de la pareja. En todo caso, civil. Porque al actor no se le ha pasado jamás por su cabeza celebrar una ceremonia religiosa nupcial. ¿Y si no ha existido? Allá ellos. Merecen desde luego nuestro mayor respeto. Pero Imanol, cuando, fechas atrás, ha sido fotografiado con su esposa, la abogada argentina Nélida Grajales, se ha mostrado antipático con los reporteros, enfadadísimo. Debiera aprender de su antaño gran amigo, Antonio Banderas.

De lo poco que se ha sabido de la pareja es que se conocieron en un lejano festival en Punta del Este (Uruguay), que fueron vecinos en Buenos Aires y que al reencontrarse hace pocos meses iniciaron un rápido romance hasta culminar con esa misteriosa boda. La tercera en todo caso ¿eh?

Imanol se cuida mucho físicamente a sus 69 años. Tras una etapa en el teatro, ha vuelto a intervenir en una serie televisiva para Netflix, "Innato", junto a Elena Anaya. Ha de reconocerse su brillante historial en la televisión, en el cine y menos, en cantidad, en los escenarios. Un gran actor, que se merecería un Goya de Honor, siquiera porque ha sido nominado cuatro veces sin ganarlo en ninguna ocasión.

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