
Irene Rosales sigue marcando distancias con Kiko Rivera en plena guerra de "Twingos" y "Ferraris". Minutos después de responder con ironía al dardo del DJ asegurando en redes que "mi Guillermo está muy contento con su Twingo", dejando claro que su novio es feliz a su lado y que ella está "muy bien", la sevillana protagoniza ahora una nueva escena que evidencia su decisión de no alimentar más el conflicto.
La exmujer de Kiko abandona la misma cafetería en la que, instantes antes, han estado también el DJ y Lola. Pese a haber visto cómo su exmarido y su actual pareja salían de ese establecimiento, Irene insiste en quitarle importancia al momento y asegura que "no me he encontrado con ellos", evitando así dar titulares sobre un posible cara a cara incómodo.
Lejos de entrar al trapo con la última reafirmación de Kiko, que mantiene su discurso de que él siempre será "Ferrari", Irene se muestra apática y rotunda cuando se le comenta la postura del padre de sus hijas: "De verdad que no voy a entrar en estas tonterías, ni en esta guerra ni nada. Disculpadme", zanja, dejando claro que su intención es mantenerse al margen y seguir con su vida lejos del ruido mediático.

