
Quienes recuerden programas, de aquella Televisión Española en blanco y negro, seguramente caerán en seguida en la cuenta de quién fue, quién es, Carol Burnett. Sencillamente una actriz cómica extraordinaria que desde 1967 hasta 1978 mantuvo un programa de "sketches" e imitaciones que la convirtió en la más popular en su género, no sólo en Estados Unidos sino en múltiples países donde se emitía aquel espacio producido por la cadena CBS. Ahora tiene ya noventa y un años, pero continúa trabajando para la pequeña pantalla, aunque sus programas, lógicamente, no tengan la misma difusión que en el pasado. Mujer extravertida, vitalista, se casó en tres ocasiones, tuvo tres hijos y hace ya tiempo que es abuela.
Carol Creighton Burnett nació en San Antonio, estado norteamericano de Texas. Sus padres eran alcohólicos, por lo que fue recogida por una de sus abuelas, Nancy, y con ella creció y se educó en un pequeño apartamento de Hollywood. Cuando le llegó la hora de elegir una carrera, eligió la de Periodismo, mas como no tenía dinero para pagar la matrícula hubo de renunciar a su deseo. Pero, misteriosamente, alguien cercano a ella, que estaba al tanto de sus carencias, le satisfizo los cincuenta euros que necesitaba y de ese modo pudo iniciar aquellos estudios. Los cambió por otros en la Universidad de California, ciudad de Los Ángeles: de Arte Dramático.
Carol tenía vis cómica, sabía cantar, y, tras decidirse a buscar fortuna en Nueva York, encontró trabajo en cabarés, clubs nocturnos donde desarrolló sus espectáculos, de monólogos y canciones. Experiencia que le sirvió para debutar en un escenario de Broadway en 1959 con un musical. De boca en boca entre las gentes del "show-bussines" fue corriendo la voz de que había nacido una estrella de la comicidad. Eso la llevó a ser reclamada desde los programas más importantes de la televisión, los "talk shows", como el de Ed Sullivan, donde ya se convirtió, al ser emitido de costa a costa en los Estados Unidos, en una artista de primera magnitud.
Aprovechó esa popularidad para actuar en 1962 en el célebre Carnegie Hall neoyorquino en una función escrita por Mike Nichols, formando pareja con Julie Andrews, la que fuera después deliciosa protagonista cinematográfica de "Sonrisas y lágrimas". Fue tal el éxito de ambas en aquel "Carol & Julie" que, diez años más tarde, volvieron a repetir en otro escenario no menos importante, el del Lincoln Center.
Para entonces, Carol Burnett ya llevaba cinco temporadas al frente del "show" que llevaba su nombre. Le gustaba mucho hacer imitaciones de grandes personajes, como la reina Isabel II de Inglaterra, o bien de famosas estrellas del cine, caso de Gloria Swanson, Joan Crawford, Bette Davis (ambas enemigas "a muerte"), Lana Turner… En esa lista de celebridades "se coló" una compatriota nuestra que, sin tener ni remotamente el talento de las citadas logró cierta notoriedad como cantante sensual y bailarina, no brillando desde luego en ambas modalidades. Nos estamos refiriendo a Charo, que así se anunciaba a secas, promocionada por quien era su marido, el catalán Xavier Cugat, una autoridad entonces en el mundo del espectáculo, director de orquesta.
Grandes figuras del espectáculo desfilaban por el "Show de Carol Burnett", desde Ella FitzGerald a Lucille Ball, James Stewart, Rock Hudson, Liza Minnelli, y un extenso etcétera, a los que entrevistaba siempre con gran sentido del humor en su interrogatorio. Nuestro gran tenor Plácido Domingo fue también su invitado una de las noches.
Aunque con menos intensidad, participó en algunas películas taquilleras, como "Annie", en el papel de miss Hannigan, o "Rosas y lágrimas", formando una simpática pareja con Walter Mathau, y a su vez al lado de Dean Martin, en "Consejos a medianoche".
Conforme pasaban los años Carol Burnett, desde luego no con tanta asiduidad, tomaba parte en programas de televisión, el medio en el que ha continuado hasta el presente. Sigue haciendo reír a la gente a través de una comedia en la pequeña pantalla, "Palm Royale", que emite la cadena Apple TV + con un personaje, el de Norma Dellacorte, enfrentada a una avariciosa sobrina que la atormenta continuamente para ver cuánto le dejará como herencia.
Resulta que en los primeros episodios de esa serie, Carol no tenía diálogo, pues su personaje figuraba estar en coma. La actriz, encantada, porque cobraba sus buenos dólares sin necesidad alguna de aprenderse una simple línea del guion. Además, este próximo mes de diciembre comenzará en el canal TCM su cometido como comentarista y tertuliana de viejas películas, como "Lo que el viento se llevó".
Acerca de esta actividad de Carol Burnett con sus noventa y un años a cuestas, se le ha preguntado por qué sigue en el candelero (o candelabro, que decía aquella miss, amiga mía). A lo que la veteranísima actriz ha respondido: "La longevidad a la que he llegado no depende sólo de tener una buena salud, sino a mi optimismo permanente, a mi mentalidad siempre activa. No hay que rendirse nunca, hay que perseverar". Ni qué decir que sus consejos son admirables. De ahí que, junto a la admiración en general que ha generado a lo largo de los años por su extraordinaria comicidad y arte en la comedia y cantando, sean muchas jóvenes quienes la tienen considerada una leyenda ejemplar.
Claro está que eso de que una actriz de su edad tenga ofertas de trabajo, sólo en su profesión puede darse en Estados Unidos. En España, desgraciadamente, cuando un artista atraviesa ya cierta edad, es tratado despectivamente como un viejo que debía haberse retirado ya hace mucho tiempo.