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El Retiro en otoño: una mezcla entre cuento de hadas y paraíso para los artistas

El pulmón de Madrid presenta una espectacular estampa de cuento durante algunas semanas del otoño.

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El Retiro en otoño, un espectacular regalo para la vista

El Parque del Buen Retiro, con 125 hectáreas y más de 15.000 árboles, atesora un patrimonio natural que es un verdadero regalo para los madrileños y también para los visitantes foráneos que lo conocen por primera vez. Durante los días otoñales sus jardines de árboles caducifolios muestran un maravilloso y pictórico cromatismo de tonos ocres, amarillos y rojizos, convirtiendo en un verdadero placer un paseo bajo sus ramas y las hojas húmedas que descansan en sus caminos. Además, este año se cumple el 150 aniversario de la cesión del parque, antes de uso exclusivo de la realeza, al Ayuntamiento de Madrid.

Entre la Puerta de Alcalá, por el norte y la Estación de Atocha, por el sur, dispone de varias puertas de acceso y rincones de lo más curioso, está rodeado por hermosas e históricas calles del centro de Madrid, como la calle Alfonso XII, o la calle Odonnell.

Empezar este maravilloso paseo de cuento entrando por la Puerta de Saenz de Baranda y dirigiéndose a la derecha, por el Paseo de los Coches casi en su totalidad cubierto de un manto marrón y dorado, bajo una ligera lluvia de otoño, una temperatura fría pero agradable y experimentar el ruido de las hojas siendo apartadas por los zapatos, aunque suene a anuncio de televisión, no tiene precio.

Más adelante, perderse por uno de los caminos y atajos tiene su recompensa si se descubre, como si de un tesoro se tratase, el Palacio de Cristal, construido a finales del siglo XIX y uno de los mejores ejemplos de arquitectura metálica en España. Si la naturaleza regala un espectacular arcoíris después de esa ligera lluvia que daba la bienvenida a la entrada del parque, el resultado es una foto para el recuerdo y una estampa para la memoria.

Caminando en dirección sur, regresando al paseo principal y admirando el esfuerzo de decenas de corredores y personas en bicicletas que pasan cada pocos minutos, no es difícil toparse con Fuente del Ángel Caído, una de las más emblemáticas del parque y que en esta época del año resalta su belleza, si puede decirse así, de la estatua dedicada a Lucifer colocada en lo más alto del monumento.

De camino al norte del Retiro se abre uno de sus paseos más amplios y vistosos: el Paseo de la República de Cuba, que en esta época del año se engalana con un manto otoñal que se disfruta mejor caminando por sus laterales, cuyo suelo en estos días permanece cubierto de hojas. Este manto natural, si es visto con la suficiente distancia, muestra una especie de efecto óptico en el que los bancos de madera de color marrón se camuflan, casi por completo, con el entorno.

Por supuesto el estanque del Retiro es la joya de la corona y nunca mejor dicho, ya que un lugar destacado se eleva una magnífica estatua ecuestre del Rey Alfonso XII que permanece presidiendo un mayúsculo monumento elevado en su honor, con un lago artificial a sus pies. Su panorámica otoñal es digna de un cuadro impresionista si se observa desde la entrada a Paseo de las Estatuas, uno de los caminos más bonitos e históricos de todo el parque que finaliza en la Puerta de España. En sus laterales y bajo una luz dorada y azulada de un atardecer de noviembre en Madrid se emplazan numerosas estatuas de reyes y reinas españolas, que en su momento iban a tener un lugar privilegiado en el lo más alto del Palacio Real, pero que finalmente no fueron colocadas por el riesgo de que se cayeran.

No se trata de esperar a un domingo o festivo para poder visitarlo. En otoño es obligatorio hacer un hueco de un par de horas en la agenda y dirigirse al corazón verde de la capital de España para quedarse abrumado por el colorido de su belleza en esta estación.

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