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Jerte: más de un millón de cerezos en flor para la primavera más hermosa

El viajero que busque experimentar la primavera de la forma más espectacular tiene una cita ineludible en el blanco de cerezo del Valle del Jerte.

Cerezos en flor en el Valle del Jerte, Extremadura. | Junta de Extremadura

Muchos destinos turísticos presumen de tener una primavera espectacular y de ser el viaje perfecto para esta época tan especial del año, pero pocos pueden hacerlo con un millón de razones como lo hace Extremadura. Para ser más exactos, un millón de cerezos que florecen en el Valle del Jerte, convirtiéndolo en una maravilla de la naturaleza única e insólita, de una belleza capaz de asombrar, y enamorar, al viajero más exigente.

Porque además no es solo el número de cerezos, es también cómo se ven en un valle que se ha modelado en terrazas, precisamente para adaptarlo al cultivo de los árboles frutales, con lo que la impresión y la belleza son todavía mayores: es uno de esos casos en lo que aquello que se ha creado por funcional redunda directamente en aumentar la belleza.

La floración suele durar unos diez días y lo más habitual, aunque como es obvio esto cambia de un año a otro, es que ocurra entre finales de marzo y principios de abril. Hay que tener en cuenta, además, que se trata de un fenómeno gradual: no todos los cerezos florecen a la vez sino que las flores blancas llegan primero a las zonas bajas, las que están a menor altitud, y según van pasando los días las laderas más frías y a mayor altitud se van llenando también de blanco.

Las rutas por el Jerte

La mejor forma de contemplar y disfrutar la floración de los cerezos en el Valle del Jerte es haciendo rutas en coche o en bicicleta –para los más deportistas– y recorrer todos los pueblos del valle, sin que se escape ninguno de los rincones más mágicos ni de las diferentes perspectivas de los maravillosos paisajes.

Una opción es hacer una ruta circular por la sierra, empezando en Valdastillas y siguiendo por Piornal, Barrado, Cabrero, Casas del Castañar y El Torno, terminando en Rebollar como última etapa antes de volver al punto de partida. Son unos 50 km de trayecto, pero es importante hacerlos con calma y dedicarle tiempo.

La cascada del Calderón, en Piornal, en pleno Valle del Jerte extremeño.

Otra posibilidad es un recorrido lineal, siguiendo el cauce del propio río Jerte por la carretera N-110 y pasando por pueblos con tanto encanto como Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte, Tornavacas y Puerto de Tornavacas, con una distancia total un poco menor que la anterior: unos 30 kilómetros.

Lo ideal, por supuesto, es hacer las dos y en ambas encontraremos mucho que ver, desde áreas de interés ornitológico hasta miradores, pasando por cascadas y zonas de baño o la impresionante Garganta de los Infiernos.

También hay otras formas de disfrutar la zona: rutas de ciclismo de montaña, barranquismo, baños de bosque… y, por supuesto, disfrutar de la excelente gastronomía de esta parte de Extremadura.

Fiesta de interés turístico

Fiesta del Cerezo en Flor en el Valle del Jerte, Extremadura.

Este momento del año es también el motivo para la Fiesta del Cerezo en Flor del Valle del Jerte, declarada de Interés Turístico Nacional y que este mismo fin de semana pasará por Casas del Castañar y se prolonga hasta el 3 de mayo.

Se trata de una oportunidad única para disfrutar no solo de la belleza del paisaje sino también de una programación con todo tipo de actividades –culturales, gastronómicas o de senderismo– que muestran las tradiciones y la forma de vida de un valle enclavado en un entorno de una belleza paradisiaca, que todavía tiene mucho más que ofrecer al viajero que quiera vivir una experiencia inolvidable.

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