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Katy Mikhailova

Mamidiotitis

La maternidad no huele a rosas, ni lleva pestañas postizas: pero es única e irrepetible.

Sara Sálamo e Isco | Instagram

Verán… lo de ser madre está, según quien lo mire, de moda; aunque haya una corriente de "no madres", ligadas a un feminismo politizado (dicho sea de paso que el feminismo nunca debería ser una herramienta política…).

Dicho lo cual, leo en portales de moda el grito de desesperación de nuestra sociedad occidental por parte de las mujeres de la necesidad de una serie en Netflix que retrate la maternidad tal cual es. Porque la maternidad no huele a rosas, ni lleva pestañas postizas: pero es única e irrepetible. Y es un regalo de la vida, de la naturaleza; y, por lo tanto, algo que, cuando ocurre, no debemos rechazar.

Hasta aquí, entre poesía y reflexiones, bien. La maternidad es dura, igualmente; pero, ¿de verdad que es necesario hacer sentadillas con el recién nacido en brazos? Me explico: hace unas semanas la bella actriz canaria, Sara Sálamo, daba a luz a un niño cuyo padre es Isco Alarcón. Resultaba realista y sincero su discurso, días antes de conocer al pequeño Theo, en donde confesaba la "otra" cara del embarazo y lo duro que estaba siendo. ¡Bien por su sinceridad! Sin embargo, la semana pasada subía a su Instagram 4 vídeos en donde, amarrado el bebé a ella con algún complemento específico para quedar sujeto, realizaba sentadillas y otra clase de ejercicios físicos para mantenerse en forma.

El bebé, aparentemente (y no lo dudo), duerme. Pero me pregunto qué necesidad hay de hacer aquello con el pequeño, pues en cualquier momento una pisada incorrecta o un movimiento brusco puede repercutir en su paz y en su momento de descanso.

Y mientras tanto, los haters aburridos le preguntaba que porqué no se quedaba Isco en casa cuidando a su hijo en lugar de asistir a los entrenamiento del Madrid. (Qué, carajo, desayuna esta gente?). Más allá de la dicotomía hombre-mujer, machismo-feminismo y la infinita guerra de los sexos politizados y etiquetados: si ella no tiene rodajes de series de televisión en estos momentos, y él sí temporada de fútbol, ¿por qué tiene que pedirse la baja el futbolista?

Siéndoles sincera (que si no lo digo reviento): para lo que hace Isco en el campo, casi que mejor se quedara cuidando a su hijo. Pero no porque él sea hombre y ella mujer; sino porque estoy deseando que le vendan muy prontito.

Retomando lo anterior, me parece de un idiotismo soberano entrenar con el bebé atado al pecho y al abdomen. Si bien me parece muy necesario que la mujer practique deporte al poco de dar a luz, ello no significa que tengamos que hacer el gamba, llamar la atención y gritarle al mundo entero: "mirad, mirad, que estoy endureciendo mis glúteos en el gimnasio con bebé a bordo". ¿Por qué no dejarle dormir en la cuna/carrito al lado? ¿Nos estamos volviendo imbéciles? Creo que después de aquel desfile de la modelo que daba el pecho a un bebé mientras salía en traje de baño (el bebé con protector de oídos, por si le molestaba el ruido), esta podría ser la segunda tontería más grande, consecuencia de la mentalidad de la ‘abundancia pobre’, en la que sobra lo material y falta lo esencial y la lógica. No es el caso de esta señorita en cuestión, dado que quiero pensar que no hay malicia alguna ni tampoco irresponsabilidad.

Me perturba, me inquieta, me atormenta descubrir cuál será la próxima tendencia social, estética y moral en relación a la maternidad y la familia. Y les diré que existen "nenucos" válidos para ir practicando la mamidiotitis.

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