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La Epifanía más allá de España: de la Galette francesa a los cantores alemanes

Galettes francesas, bendiciones germanas y ritos ortodoxos cierran la Navidad en un mosaico de identidades que define al Viejo Continente.

Los Reyes Magos de Oriente en las playas de Moraira (Valencia). | Cordon Press

El Día de Reyes marca el final de las fiestas navideñas en buena parte del mundo, pero la manera de celebrarlo cambia radicalmente de un país a otro. Mientras en España los niños esperan la llegada de los camellos con los tres Reyes de Oriente y comparten el tradicional roscón, al cruzar las fronteras europeas la Epifanía se transforma en un mosaico de tradiciones donde conviven brujas, coronas de cartón, cantos solidarios y rituales que desafían el frío extremo del invierno.

Aunque la esencia es la misma —conmemorar la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús—, cada cultura ha moldeado la festividad con personajes, recetas y símbolos propios, reflejo de su historia y su identidad.

Por ejemplo, en España y gran parte de Hispanoamérica, la noche del 5 de enero es el momento más esperado. Las cabalgatas recorren las calles lanzando caramelos, los niños dejan sus zapatos y algo de comida para los camellos, y a la mañana siguiente los regalos ocupan el centro del salón. El roscón de Reyes, con su figurita y su haba escondidas, se convierte en el broche gastronómico de una celebración eminentemente familiar.

Tradiciones similares se repiten en países como México, Venezuela o Puerto Rico, con ligeras variaciones: desde desfiles multitudinarios hasta la costumbre de dejar dinero en los zapatos o desmontar el pesebre, como ocurre en Perú con la Bajada de Reyes.

Francia: el reinado de la Galette des Rois

En Francia, el protagonismo del 6 de enero no lo tienen los regalos, sino la mesa. Concretamente, la Galette des Rois, que es una tarta de hojaldre rellena de frangipane, una crema de almendras que se comparte en familia o con amigos. En su interior se esconde la "fève", una pequeña figurita que decide quién será el rey o la reina del día.

Para garantizar la justicia, el miembro más joven se coloca bajo la mesa y asigna cada porción sin ver a quién corresponde. Quien encuentra la figurita se coloca una corona de cartón dorado y elige a su acompañante, prolongando una tradición que mezcla juego, simbolismo y repostería.

Italia: la Befana, la bruja buena

En Italia, la Epifanía tiene rostro de anciana. La Befana, una bruja de aspecto entrañable, vuela en escoba durante la noche del 6 de enero y entra por las chimeneas para dejar dulces a los niños buenos y carbón a los traviesos. La leyenda cuenta que se arrepintió de no acompañar a los Reyes Magos camino de Belén y desde entonces recorre las casas buscándolos.

Su popularidad es tal que en muchas ciudades italianas se celebran fiestas y "quemas de la Befana", muñecos de trapo que simbolizan el final del año viejo y el comienzo de uno nuevo.

Portugal y su Bolo Rei

En Portugal, la tradición se saborea con el Bolo Rei, un pastel muy similar al roscón español, aunque de masa más densa y cargado de frutos secos como nueces, piñones y pasas. Durante décadas, incluía tanto un haba como una pequeña sorpresa metálica, una costumbre que ha ido desapareciendo por razones de seguridad, pero que aún sobrevive en algunos hogares.

Europa Central: cantos y solidaridad

En países como Alemania, Austria o Polonia, la Epifanía se vive en la calle. Los Sternsinger, o "Cantores de la Estrella", son grupos de niños disfrazados de Reyes Magos que recorren las casas cantando villancicos y recaudando fondos para obras benéficas.

Como bendición, escriben en las puertas las iniciales C+M+B junto al año, una marca que puede verse durante todo el invierno y que simboliza protección y buenos deseos.

Grecia: el ritual del agua helada

En la tradición ortodoxa griega, el 6 de enero conmemora el Bautismo de Jesús. El momento más impactante llega cuando un sacerdote lanza una cruz al mar o a un río y decenas de jóvenes se lanzan a las gélidas aguas para recuperarla. Quien lo logra, según la creencia, tendrá salud y buena fortuna durante todo el año.

Así, entre dulces, canciones, brujas y chapuzones helados, Europa despide la Navidad demostrando que la Epifanía es una celebración tan diversa como fascinante.

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