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El impacto en la salud de estirarse en la cama: del reinicio linfático a la movilidad

Realizar movimientos suaves al madrugar activa el sistema linfático y mejora la oxigenación cerebral, reduciendo la rigidez y el riesgo de lesiones.

Pexels/CC0/Burst

Mientras suena el despertador y el día empieza a exigir velocidad, existe una alternativa al café, sencilla y silenciosa para arrancar con mejor sensación física y mental: estirarse antes de salir de la cama. Este gesto, casi instintivo en la infancia, suele perderse con los años, pero tiene un impacto directo en la circulación, la movilidad y la activación general del organismo.

El motivo es que, durante la noche pasamos horas en reposo, con la musculatura relajada y el movimiento reducido al mínimo. Al despertar, los músculos tienden a estar más acortados y las articulaciones algo rígidas. Por ello, los estiramientos suaves ayudan al cuerpo a recuperar su longitud muscular natural, favorecen la circulación sanguínea y aumentan la oxigenación de los tejidos, incluido el cerebro. Esa mayor llegada de oxígeno contribuye a despejar la mente y a mejorar la sensación de energía desde primera hora.

Además, estirar reduce la probabilidad de lesiones y molestias innecesarias. Preparar los músculos de forma progresiva protege frente a movimientos bruscos, mejora la flexibilidad y ayuda a mantener la elasticidad muscular. También contribuye a disminuir la acumulación de ácido láctico y a prevenir la sensación de rigidez que puede arrastrarse durante el día, especialmente en personas que pasan muchas horas sentadas o en la misma postura.

El sistema linfático también se despierta

Más allá de los músculos, el estiramiento matutino tiene un papel relevante en la activación del sistema linfático. A diferencia del sistema circulatorio, que cuenta con el corazón como bomba, el sistema linfático depende del movimiento muscular y de la respiración para movilizar la linfa, un líquido clave en la eliminación de desechos y en el funcionamiento del sistema inmunitario. Tras varias horas de inactividad nocturna, ese flujo tiende a ralentizarse.

Realizar movimientos suaves y rítmicos al despertar, acompañados de respiraciones profundas, favorece ese "reinicio" del flujo linfático. Esto puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón matutina, mejorar la circulación general y aportar una percepción de mayor ligereza corporal sin necesidad de levantarse de inmediato.

Cinco movimientos para activar el cuerpo en la cama

Una rutina básica puede completarse en apenas unos minutos. El primero es el estiramiento de cuerpo completo: tumbado boca arriba, se entrelazan las manos por encima de la cabeza mientras se alargan las piernas en sentido contrario. Inhalar profundamente al estirar y exhalar al relajar ayuda a que el músculo se elongue de forma más eficaz.

El segundo movimiento consiste en llevar las rodillas al pecho y realizar suaves balanceos laterales. Este gesto masajea la zona lumbar y activa la circulación en el abdomen. El tercero es el giro espinal tumbado: con los brazos en cruz, se dejan caer ambas rodillas hacia un lado mientras la cabeza gira hacia el contrario, manteniendo los hombros apoyados.

El cuarto ejercicio se centra en los tobillos y pies. Hacer círculos con los tobillos y alternar puntas y talones activa la musculatura de las pantorrillas, que actúa como una bomba que favorece el retorno de líquidos desde las piernas. El quinto es el movimiento de gato-vaca adaptado a la cama: a cuatro apoyos, se alterna entre arquear la espalda y redondearla, movilizando suavemente la columna.

Un hábito con beneficios acumulativos

Respirar de forma profunda durante estos movimientos potencia sus efectos. Después, beber agua ayuda a acompañar los procesos de eliminación de desechos del organismo. No se trata de forzar ni de buscar posturas extremas, sino de moverse con suavidad y atención durante dos o tres minutos.

Este hábito resulta especialmente útil para personas que hacen ejercicio con regularidad, ya que prepara la musculatura para la actividad posterior, y para adultos mayores, que pueden beneficiarse de una mejor movilidad y menor rigidez. También tiene impacto en el bienestar mental: el movimiento suave y la respiración favorecen la relajación y ayudan a empezar el día con mayor calma y concentración.

Ignorar esta activación matutina puede traducirse en mayor rigidez, peor postura y sensación de pesadez. En cambio, dedicar unos minutos a estirarse antes de poner los pies en el suelo puede convertirse en una herramienta sencilla para mejorar la movilidad, la circulación y la forma en que el cuerpo afronta la jornada.

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