
Un equipo internacional de investigadores ha identificado un nuevo planeta flotante, también conocido como planeta errante, cuya masa es comparable a la de Saturno. El descubrimiento ha sido posible gracias a observaciones simultáneas realizadas desde la Tierra y desde el espacio, una combinación que ha permitido determinar con precisión tanto su masa como su ubicación en la galaxia.
El estudio ha sido desarrollado por científicos de la Universidad de Pekín, el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea y la Universidad de Varsovia, y sus resultados se han publicado en la revista científica Science. Según explican los autores, el trabajo aporta nuevos datos sobre los procesos por los que algunos planetas pueden ser expulsados de sus sistemas de origen y acabar vagando solos por el espacio interestelar.
Hasta ahora, solo se había identificado un número reducido de estos planetas errantes, aunque los investigadores esperan que su detección aumente en los próximos años. En este contexto, destacan el papel que tendrá el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2027.
Qué son los planetas flotantes
La mayoría de los planetas conocidos orbitan alrededor de una o varias estrellas. Sin embargo, diversas observaciones indican que existen objetos planetarios que no están ligados a ninguna estrella y se desplazan libremente por la galaxia. Estos cuerpos, conocidos como planetas flotantes o errantes, son difíciles de detectar porque no emiten luz propia de forma apreciable.
Su identificación se basa en un fenómeno llamado microlente gravitacional, que se produce cuando la gravedad del planeta desvía y amplifica momentáneamente la luz de una estrella situada detrás de él. Este efecto permite inferir la existencia del planeta, aunque presenta importantes limitaciones.
El reto de medir su masa y distancia
Uno de los principales problemas del método de microlente es que, por sí solo, no permite determinar con precisión la distancia del planeta, lo que dificulta calcular su masa de forma independiente. Por este motivo, gran parte de la población de planetas errantes detectados hasta ahora sigue siendo objeto de estimaciones indirectas.
En este caso, los investigadores lograron superar esa limitación al observar el mismo evento de microlente desde distintos puntos del espacio y de la superficie terrestre. Para ello, combinaron datos de varios observatorios en tierra con las observaciones del telescopio espacial Gaia.
Una medición directa sin precedentes
Las pequeñas diferencias en el momento en que la luz del evento llegó a cada uno de estos puntos permitieron medir la llamada paralaje de microlente. Al combinar esta información con modelos específicos de lentes gravitacionales, los científicos pudieron determinar que el planeta tiene aproximadamente el 22 % de la masa de Júpiter, una cifra muy cercana a la masa de Saturno.
Además, el objeto se encuentra a unos 3.000 parsecs del centro de la Vía Láctea, lo que aporta una referencia clara sobre su posición dentro de la galaxia.
Un origen ligado a una estrella
Dado su tamaño y masa, los investigadores consideran que este planeta no se formó de manera aislada, como ocurre con las estrellas pequeñas o las enanas marrones. En su lugar, sostienen que lo más probable es que se originara dentro de un sistema planetario y que posteriormente fuera expulsado.
Según explican, estos planetas de baja masa pueden ser lanzados al espacio interestelar debido a interacciones gravitacionales, como encuentros con otros planetas cercanos o con estrellas compañeras en sistemas inestables.
Un paso adelante en el estudio de mundos solitarios
El estudio demuestra que la combinación de observaciones desde la Tierra y el espacio abre una nueva vía para caracterizar con mayor precisión a estos cuerpos solitarios. A medida que se disponga de nuevos instrumentos y misiones espaciales, los científicos esperan poder ampliar el censo de planetas errantes y comprender mejor su papel en la evolución de los sistemas planetarios.


