
Cuando se remonta a los orígenes de los seres humanos, las primeras ideas que se vienen a la cabeza tratan de humanos semidesnudos en cuevas tapados con pieles o quizás en monos dando sus primeros pasos como bípedos, pero el ancestro común, el de prácticamente todas las especies terrestres si se remonta más atrás en el tiempo, es el pez.
Una bocanada de aire
Las capacidades del extraño pez saltarín del fango pueden ser la clave evolutiva que permitió la transición a la vida del agua a tierra firme de los tetrápodos (anfibios, mamíferos, reptiles y aves). Este pez denominado por la ciencia como Periophthalmus vive en manglares y zonas de aguas poco profundas ubicadas en Indo-Pacífico y el Atlántico africano. Debido a las mareas y a la escasez de agua, este pez anfibio está dotado de habilidades como respirar fuera del agua, saltar por la tierra o incluso sobre la superficie del agua y trepar por los árboles.
Durante la marea baja, muchas especies se ven obligadas a pasar más tiempo fuera del agua. En tierra firme encuentran alimento e incluso aire. Al salir del elemento natural de los peces, la función branquial colapsa y dejan de intercambiar oxígeno, lo que les impide respirar fuera del agua. Sin embargo, el pez saltarín del fango ha encontrado mecanismos para resolver ese problema.
Su piel es extremadamente fina, rica en vasos sanguíneos y recubierta de mucosa permitiendo una respiración cutánea, es decir, a través de la piel, siempre y cuando se mantenga húmedo. Pero también combina una respiración bucofaríngea, es decir, atrapan aire en la boca aprovechando el oxígeno a través de sus tejidos ampliamente vascularizados comparándose con unos pulmones primigenios.
Primeros pasos
Pero esta especie no solo arroja luz acerca de cómo las primeras especies terrestres pudieron comenzar a respirar. Un estudio publicado en la Revista de Biología Experimental ha analizado la biomecánica concluyendo que los movimientos de sus aletas mientras se deslizan por la tierra son semejantes a las de los primeros vertebrados.
El saltarín del fango puede desplazarse tanto apoyando sus aletas como dando grandes saltos usando la cola como resorte llegando hasta un metro de distancia. La capacidad de caminar es extremadamente extraña, ya que, existen más de 30.000 especies de peces de las cuales sólo un puñado puede desplazarse por tierra.
También pueden alimentarse de pequeños artrópodos fuera del agua en una muestra de adaptación al entorno terrestre y realizar nidos, excavados en la tierra y alejados del alcance de los depredadores acuáticos.
Este surtido de habilidades, la respiración sin pulmones y el desplazamiento por tierra, suponen una de las mayores adaptaciones estructurales de los vertebrados ante cambios extremos del entorno que, como todo, comenzaron con un paso.

