( LD ) Las formas más leves de acné pueden ser tratadas mediante la aplicación local de lociones o cremas. Otras formas más intensas o permanentes de acné requieren un adecuado diagnóstico y tratamiento prescripto por un dermatólogo.
En ningún caso es aconsejable la utilización de medicamentos sin ningún tipo de control, con especial énfasis en la utilización indiscriminada de antibióticos.
El acné es una inflamación crónica de la piel que aparece generalmente con la adolescencia, cuando el incremento del nivel de hormonas hace que las glándulas de la piel produzcan más grasa.
El principio del tratamiento debe ser la limpieza del exceso de sebo, mediante un simple lavado. Éste debe ser realizado dos veces al día, con agua y jabón neutro, secando la cara perfectamente con una toalla suave. No es preciso un mayor número de lavados, salvo si la piel es muy grasa, ni tampoco el empleo de jabones especiales.

Esta enfermedad afecta principalmente a las áreas de la piel con mayor secreción de sebo, como son la cara, el cuello, el pecho, la espalda y los hombros.