
Apenas 24 kilómetros separan el foco del nuevo brote de virus Nipah en la India del aeropuerto internacional de Calcuta. El 14 de enero de 2026, las autoridades indias confirmaron dos casos de esta enfermedad en el estado de Bengala Occidental, tras detectar síntomas graves en dos enfermeras que trabajaban en una clínica privada de Barasat. Uno de los casos ha mostrado mejoría, mientras que el segundo permanece en coma.
Según el Ministerio de Sanidad español, el riesgo para la población española es actualmente muy bajo, aunque la alerta sanitaria sigue activa en varios países de Asia por la alta letalidad del virus, su posible transmisión entre humanos y la ausencia de tratamiento específico o vacuna aprobada.
Un brote nosocomial en las afueras de Calcuta
Los dos casos confirmados corresponden a trabajadoras sanitarias de una clínica situada en Barasat, al norte de Calcuta. Una de ellas fue intubada y ha mejorado clínicamente, mientras que la otra sigue ingresada en coma. Además, un médico y otra enfermera que trataron a las pacientes desarrollaron síntomas respiratorios leves y permanecen en aislamiento a la espera de confirmación diagnóstica. También se ha ingresado a un tercer trabajador sanitario como caso sospechoso. Más de 100 personas consideradas contactos de bajo riesgo están en cuarentena domiciliaria.
Las autoridades indias no han identificado aún la fuente del brote. Según el informe del Ministerio de Sanidad español, estos son los primeros casos registrados en Bengala Occidental desde 2007, lo que incrementa la incertidumbre epidemiológica.
Qué se sabe del virus Nipah
El virus Nipah (NiV) es un patógeno zoonótico del género Henipavirus, identificado por primera vez en Malasia en 1999. Su reservorio natural son los murciélagos frugívoros del género Pteropus, presentes en Asia, Oceanía y África. Desde su descubrimiento, se han registrado alrededor de 750 casos humanos, concentrados casi exclusivamente en Bangladesh y el este de India.
Los síntomas pueden ir desde cuadros asintomáticos hasta encefalitis aguda y distrés respiratorio severo. Según la OMS, la tasa de letalidad varía entre el 40% y el 75%, en función del brote y del acceso a cuidados intensivos. Las complicaciones incluyen edema pulmonar, necrosis cerebral, trombosis y, en algunos casos, recaídas neurológicas meses después de la infección.
En los brotes de Bangladesh e India, se ha documentado una transmisión limitada entre personas, sobre todo en entornos familiares y hospitalarios. Aunque el número reproductivo básico (R0) se estima en 0,48, la posibilidad de que el virus mute hacia formas más transmisibles preocupa a la comunidad científica por su alta tasa de mutación como virus ARN.
Sin tratamiento ni vacuna: solo prevención
Actualmente no existe tratamiento antiviral aprobado ni vacuna específica contra el virus Nipah. Los cuidados médicos se limitan a soporte vital en unidades de cuidados intensivos. Algunas moléculas experimentales, como remdesivir o anticuerpos monoclonales como m102.4, han mostrado eficacia en modelos animales, pero no están disponibles para uso generalizado.
Por este motivo, el virus figura en la lista de patógenos prioritarios de la OMS y es objeto de programas de desarrollo de vacunas por parte de la Coalición CEPI. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) lo clasifica además como patógeno de categoría C por su posible uso en bioterrorismo.
Control internacional y evaluación de riesgos
El brote en Barasat se sitúa en el área metropolitana de Calcuta, una ciudad con más de 14 millones de habitantes y conexiones aéreas diarias con Oriente Medio, Europa y el Sudeste Asiático. Tailandia, que recibe hasta 700 viajeros diarios desde Calcuta, ha reforzado los controles sanitarios en tres aeropuertos internacionales con tomas de temperatura y formularios de declaración de salud.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) considera que el riesgo de transmisión en Europa es actualmente muy bajo, dado que el virus no tiene reservorio natural en el continente y que los casos conocidos se han limitado a Asia. Aun así, reconoce que la vía de entrada más probable sería la importación por un viajero infectado.
Tras la experiencia de 2020, ignorar la variable movilidad global sería repetir errores conocidos. Durante la COVID-19, un virus inicialmente localizado logró expandirse globalmente en semanas gracias a la densidad urbana y el tráfico aéreo. Nipah no tiene aún esa capacidad, pero según advierte una revisión científica multidimensional publicada en la revista Viruses (2024) si emergiera una variante con R0 >1 en regiones densamente pobladas del sur de Asia, el escenario podría convertirse en una pandemia devastadora.
No se trata de alarmismo: es modelización epidemiológica básica. Alta letalidad, transmisión respiratoria, ausencia de inmunidad poblacional y gran movilidad internacional son los ingredientes clásicos de riesgo pandémico.
Recomendaciones de Sanidad y vigilancia en España
El Ministerio de Sanidad español ha elaborado un informe técnico de evaluación del riesgo. En él se destaca la importancia de reforzar los protocolos de control de infecciones en entornos hospitalarios, ya que el brote ha afectado a personal sanitario. Aunque se insiste en que el riesgo para la población general es muy bajo, el seguimiento epidemiológico continúa en coordinación con organismos internacionales.
Una lección aprendida que no debe olvidarse
La historia reciente ha demostrado que los virus emergentes no respetan fronteras. Nipah hoy es un brote localizado. Mañana podría no serlo. La diferencia entre contención y catástrofe depende de detección temprana, transparencia informativa, coordinación internacional y control de movilidad de riesgo.
Tras la COVID-19, el mundo no puede permitirse volver a reaccionar tarde.

