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Una pyme finlandesa asegura estar fabricando ya la primera batería de estado sólido: ¿revolución o propaganda?

Donut Lab ha anunciado la producción de una batería de estado sólido que promete cargar vehículos en cinco minutos con mayor autonomía que la actual.

Decir que la empresa finlandesa Donut Lab ha generado un gran revuelo en la industria con el anuncio de su batería de estado sólido es quedarse corto. La pequeña startup ha presentado en la feria CES 2026 de Las Vegas una batería con unas prestaciones que, de confirmarse, transformarían por completo la movilidad eléctrica, eliminando las desventajas que tienen actualmente los coches eléctricos respecto a los de combustión interna. Con una densidad de 400 Wh/kg, carga en 5 minutos y una longevidad de 100.000 ciclos, debutará en el primer trimestre en las motos eléctricas de Verge Motorcycles, su empresa matriz, que ya equipa motores eléctricos de Donut Lab.

Las especificaciones anunciadas superan con creces a las de las baterías de ion-litio convencionales. Ofrece una densidad energética de 400 Wh/kg, frente a los 250-300 Wh/kg habituales, lo que permitiría vehículos eléctricos con mayor autonomía sin aumentar el peso o el tamaño de las baterías, o coches con autonomías similares a las actuales pero más ligeros y baratos. Además, promete una carga completa en solo cinco minutos, eliminando uno de los principales obstáculos para la adopción masiva de la movilidad eléctrica: la ansiedad por la autonomía.

Otro aspecto clave es su vida útil, con hasta 100.000 ciclos de carga, comparados con los 1.000 a 5.000 de las químicas actuales, lo que reduciría drásticamente los costes de mantenimiento y el impacto ambiental, ya que la batería tendría una vida útil extremadamente superior a la de los propios vehículos. Además, esa longevidad no se vería reducida por cargarla rápido o al 100%, eliminando la necesidad actual de cuidar las baterías cargándolas más despacio o no completamente. Funciona en un rango térmico de -30 a 100 °C, sin pérdidas significativas en temperaturas bajo cero, donde las baterías tradicionales sufren degradación. Además, Donut Lab asegura que es más barata de producir que las de ion-litio, gracias al uso de materiales abundantes y comunes, reduciendo la dependencia de metales raros como el cobalto o el níquel.

Estas características supondrían una revolución para la movilidad eléctrica. En vehículos como coches o motos, la mayor densidad energética habilitaría autonomías superiores a 1.000 km en modelos compactos, mientras que la carga ultrarrápida equipararía la experiencia a la de repostar combustible fósil. La longevidad extrema podría hacer viables flotas de transporte pesado o almacenamiento estacionario con costes operativos mínimos, y el amplio rango térmico expandiría su uso en climas extremos, desde el Ártico hasta el desierto. Además, al emplear materiales abundantes y disponibles en todo el mundo podría ser fabricada sin dependencias geopolíticamente sensibles.

Demasiado bueno para ser cierto

Sin embargo, el anuncio ha generado un amplio escepticismo. En Finlandia, país de origen de la empresa, especialistas han expresado dudas sobre la viabilidad de estas prestaciones a escala industrial. La historia de la industria está plagada de promesas de baterías milagrosas que nunca llegaron al mercado, principalmente por la diferencia de construirlas en un laboratorio y poder fabricarlas a gran escala a un precio competitivo.

Sin embargo, Donut Lab asegura que ya las está produciendo y que está abierto a pedidos, porque tienen una fábrica con una capacidad inicial de 1 GWh al año, lo que le permitiría equipar entre 5.000 y 10.000 vehículos eléctricos, dependiendo de la autonomía de los mismos. Es una escala modesta comparada con gigantes como Tesla, cuya Gigafactory produce decenas de GWh anuales, pero Donut Lab asegura tener planes de multiplicarla para 2027 por diez o veinte, dependiendo de los pedidos. Aseguran que no van a licenciar la tecnología porque pretenden fabricar ellos mismos las baterías.

Otra duda más que razonable está en que Donut Lab no ha publicado aún datos que hayan sido verificados por terceros ni publicaciones científicas revisadas por pares, y competidores como Toyota o QuantumScape apuntan a plazos de 2027-2030 para tecnologías similares. El CEO, Marko Lehtimäki, ha apostado su reputación personal al afirmar que las entregas comenzarán en unas semanas, pero sin pruebas concretas, muchos ven riesgo de que sea un bluf destinado a atraer inversión. Hace unos días, Yang Hongxin, presidente de Svolt Energy, calificó el anuncio como un fraude, asegurando que la batería no existe tal y como se ha presentado y que eso lo sabe "cualquiera con unos conocimientos básicos de la tecnología".

Según recogen varios medios chinos, el máximo responsable de Svolt no se ha andado con rodeos. Para Yang, los datos anunciados por la startup finlandesa son contradictorios entre sí, hasta el punto de que "cualquiera con unos conocimientos básicos de la tecnología" concluiría que estamos ante algo poco creíble. En sus palabras, la industrialización real de las baterías de estado sólido todavía está muy lejos, y lo que estamos viendo es un exceso de ruido mediático alimentado por el capital riesgo y las prisas del mercado.

También se especula cómo es posible que una empresa cuyo personal está especializado en los motores eléctricos haya podido crear una batería revolucionaria. Hasta ahora, el principal logro tecnológico de Donut Lab ha sido una familia de motores eléctricos que se integran directamente en las ruedas eliminando la necesidad de transmisión tradicional. Es precisamente su forma de donut la que da nombre a la empresa y no se tienen noticias de que tenga a expertos especializados en la química de las baterías en su plantilla. Pero quizás el enigma se deba a que en realidad la batería la ha creado y fabrica otra startup finlandesa de la que es accionista: Nordic Nano.

¿Cómo lo habrían conseguido?

Respecto a la tecnología subyacente, Donut Lab no ha revelado detalles precisos, pero las especulaciones apuntan a la posibilidad de que la empresa responsable de su creación y producción sea en realidad Nordic Nano, una startup finlandesa especializada en soluciones de nanotecnología para energía solar, almacenamiento y producción de hidrógeno. Donut Lab invirtió estratégicamente en Nordic Nano en 2025, profundizando una colaboración que ya existía desde rondas de financiación anteriores. Para hacernos una idea de la vinculación: Marko Lehtimäki, CEO de Donut Lab y presidente de Verge, ocupa un asiento en el consejo de administración de Nordic Nano. Aunque Lehtimäki ha negado que sus baterías sean un simple rebranding de productos de Nordic Nano —insistiendo en que el desarrollo de la batería es propio desde 2018—, múltiples fuentes del sector apuntan a sinergias técnicas, como la fabricación mediante serigrafía y el uso de materiales abundantes sin metales raros.

La directora científica de Nordic Nano, Bela Bhuskute, cuya especialización permite especular sobre la batería revolucionaria. | Nordic Nano

Basándose en los focos de investigación de los empleados de Nordic Nano y las ofertas de trabajo que ha publicado en los últimos tiempos, el canal de YouTube MissGo Electric ha recreado cómo podría estar fabricada la batería. Tendría una química basada en sodio, con un cátodo orgánico carbonilo sodiado para alcanzar los 400 Wh/kg. Se hipotetiza un diseño sin ánodo, donde los iones de sodio se almacenan en una estructura 3D de nanotubos coaxiales: un nanotubo de carbono central como conductor, envuelto en dióxido de titanio para estabilizar la deposición y evitar dendritas en cargas rápidas. El electrolito tendría una base de NASICON – un material cerámico basado en el sodio – dopado con magnesio y un 10% de cristal plástico para su auto-reparación, lo que garantizaría que no sería inflamable y aseguraría su longevidad. La fabricación se basaría en técnicas de serigrafía con tintas acuosas, permitiendo formas personalizadas y costes por debajo de los 100 dólares por kilovatio-hora. Pero, naturalmente, esta descripción es completamente especulativa.

La compañía ha indicado que, después de las motocicletas – cuyos pedidos se han multiplicado por 50 desde el anuncio según Verge —, expandirá su uso a camiones, drones y almacenamiento estacionario. Si sus promesas se materializan, podría alterar el panorama de la movilidad en todo el mundo. Especialmente porque se trata de una primera iteración que debería mejorar según pase el tiempo y se sucedan los avances.

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