OpenAI ha ido describiendo, en distintas publicaciones y notas de producto, una trayectoria de evolución que suele resumirse en cinco pasos: modelos → chat → agente → creatividad → empresa. Primero, la organización sin ánimo de lucro creó los modelos fundacionales de IA para que la comunidad científica pudiera experimentar con ellos. Estos modelos fueron llamados "GPT", en sus distintas versiones. Poco después, los integró en una interfaz tipo chat, a la que denominó "ChatGPT" y, recientemente —el pasado otoño—, sus nuevas versiones han comenzado a funcionar en modos de "agente" capaces de ejecutar flujos de trabajo.
El salto hacia la creatividad multimodal
A continuación, la empresa, que ya fue convertida en una entidad con ánimo de lucro —bastante lucro—, aboga por un salto hacia capacidades creativas multimodales que culminarán, en unos años, en una oferta con gobernanza y controles para crear organizaciones 100% implementadas con IA. Así, a lo largo de 2026 veremos las capacidades de ChatGPT para "pensar fuera de la caja" e investigar sobre distintos asuntos.
Por lo tanto, la etapa de "creatividad de la IA" en la que estamos entrando no se limita a producir textos más pulidos, o imágenes o vídeos a partir de ideas, sino que apunta a convertir las herramientas de IA en un entorno de creación iterativa: idear, generar, explorar, editar, comparar variantes y mantener la coherencia en el proceso. A partir de lo que OpenAI ha denominado "multi-turn generation", la capacidad de iteración conversacional sobre el propio contenido generado será complementada con "ideas locas", "sugerencias innovadoras", "brainstorming" y un sinfín de técnicas que utilizamos las personas para descubrir nuevos métodos y conocimiento.
Aplicaciones en biomedicina
Las aplicaciones que suelen citarse para ilustrar esta fase de la IA oscilan entre lo espectacular y lo utilitario. En biomedicina, por ejemplo, el discurso público a menudo se concentra en la "cura contra el cáncer". La formulación prudente, sin embargo, es otra: la creatividad de estos sistemas puede contribuir a acelerar segmentos del trabajo científico que son intensivos en lectura, síntesis y planificación, como revisar literatura técnica, proponer hipótesis, estructurar protocolos experimentales, depurar código de análisis o preparar informes. OpenAI ha presentado el enfoque de la IA como colaboradora científica y ha descrito el uso de estas herramientas en contextos de investigación y de apoyo a equipos clínicos y administrativos de salud. La promesa práctica no es tanto llegar a un hallazgo súbito como reducir los largos ciclos actuales de descubrimiento.
En ingeniería ocurrirá algo parecido. La creatividad no equivale a "imaginar" puentes para hacer otro vídeo más con IA que sature YouTube, sino a acelerar la iteración entre requisitos, alternativas de diseño y documentación: generación de memorias técnicas, redacción de respuestas a licitaciones, preparación de cronogramas, elaboración de listas de comprobación y producción de prototipos para automatizar cálculos o elaborar informes. Cuando esta capa se integra con funciones de agente y con entornos empresariales, el valor se desplaza hacia la ejecución controlada: equipos que producen más borradores útiles, más rápido, con trazabilidad y políticas de acceso. OpenAI, de hecho, sitúa la adopción empresarial en torno a la seguridad y la privacidad, además de ofrecer herramientas integradas para el trabajo.
De asistente a fábrica de artefactos
En suma, la fase "creatividad" puede leerse como el puente entre un asistente conversacional y una fábrica de artefactos: un sistema que no solo contesta, sino que ayuda a concebir, materializar y refinar resultados, y que prepara el terreno para su integración disciplinada en la empresa. Y, como no, OpenAI se ilustra aquí solo como ejemplo de lo que todos los grandes proveedores de IA están haciendo. Definitivamente, vamos cada vez más a un mundo en el que una gran inteligencia central sustituirá progresivamente a la de nuestras mentes. Para comprender mejor el futuro que nos depara la IA, lo invito a leer mi libro "Una mente infinita" (Tusquets editores).



