Sr. “ochs”: A usted le supongo más de catorce años y le vengo a repetir un post anterior (la bono loto de Montilla)
En Expaña: la tasa de natalidad de los españoles (Autóctonos, pa`ke me se entienda) es negativa, y si ha crecido en población, es gracias a la inmigración, más su natalidad. Así que los españoles íbamos por buen camino (autofagocitarnos), pero estos desertores del paraíso, vienen “asalvajaos” 1ª paradoja*. (Átame esa mosca por el rabo; señor entomólogo)
La matraca, nos la está dando a nosotros “los civilizados” y además monógamos.
¡Que vaya y le diga al moraco que se haga la vasectomía! ¡Iba abortar el hígado por la boca! ¡Aah! ¿Qué este comentario raya el racismo? ¡pof fale!
(*) La otra paradoja era con Montilla.
Si hay que acabar con 2 tercios de la población mundial, exijo que se empiece por Paul R. Ehrlich y sus secuaces, incluyendo a todos los rojos, verdes sandías, el Dr. Montes y demás progres que tan partidarios son de este tipo de soluciones finales.
Vamos, que el mundo llenó su cupo justo el día que él nació, todos los que hemos venido detrás sobramos.
Ochs dices unas idioteces que ni un crío de cuatro años. ¿Y quién decide cuantos? ¿Y si te obligan a tener 20 bajo amenaza de cortarte un brazo? ¿Y quién decide qué vida es importante y cual no? Estás de psiquiatra.
¿Por qué se mete con la población norteamericana y no con la enorme capacidad reproductiva de los musulmanes cuyas mujeres paren como conejas?
Pues matar no, pero por no tener tantos hijos no pasa nada. Yo cuando voy a los aeropuertos , en las grandes superficies, me estorba la mitad, y también opino que hay demasiada gente. Nosotros, porque ya estamos vivos, pero no pasaria nada si yo mismo no hubiera vivido.
Y no me digáis lo de que me dé un tiro, porque eso es de cerebro de catorce años.
Pues el señor Ehrlich podría empezar a dar ejemplo y reducir la población mundial pegándose él un tiro. No es mucho, pero por algo se empieza.
Pues el señor Ehrlich podría empezar a dar ejemplo y reducir la población mundial pegándose él un tiro. No es mucho, pero por algo se empieza.
Como se puede premiar a un individuo que quiere reducir la población en 5.000 millones de personas.
A lo mejor le encantan las ideas como la del Holocausto. De este Bachiller se puede esperar cualquier cosa.
Oye, pues empecemos a disparar por él mismo; y continuemos por Montilla.