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EDITORIAL

Valiente debe irse ya

 

Es inútil que Pilar Valiente siga tratando de mantenerse en un puesto para el que ya fue descalificada por Rodrigo Rato tras su comparecencia parlamentaria. Debió dimitir entonces por simple dignidad, personal y política. Es absurdo que después de conocer las anotaciones de la agenda de Pilar Giménez-Reyna que la implican directamente en, por lo menos, un trato de favor a un tinglado digno de toda sospecha, siga manteniendo la coartada de los encuentros materiales con la Presidenta de Gescartera sin afrontar la evidencia de su complicidad con el negocio al que debía vigilar y no ayudar. Es, sencillamente, estúpido que pretenda continuar siendo el pararrayos de un Gobierno que no cree en ella y el payaso de las bofetadas que le tocan y de las que no le tocan. Por mucho que traten de convencerla sus superiores, lo mejor que puede hacer es dimitir, irse a su casa y preparar su defensa judicial, porque puede necesitarla.

Si en las próximas horas Pilar Valiente anuncia su dimisión puede hacerle un estropicio a Rato, eso es evidente, pero se hará un gran favor a sí misma y a su familia, porque donde está sólo puede recibir bofetadas por delante hasta que la apuñalen por detrás. Sería deseable también que meditara sobre lo que realmente ha hecho y ha visto hacer en la CNMV en estos últimos años y preparase un informe serio sobre todo lo relativo al Caso Gescartera. Y luego, a peticición propia y como particular, que volviera al Parlamento, como simple ciudadana, a cumplir con la Ley y con su conciencia. Todo lo demás será perder el tiempo y la vergüenza.

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