Roma recuerda estos días una de sus fechas históricas más significativas, la del 25 de diciembre del año 800, cuando Carlomagno, considerado por muchos historiadores el "padre de Europa", fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano por el Papa León III en la Basílica de San Pedro.
Cierto es que aquella basílica no era la misma de ahora, pero ocupaba el mismo emplazamiento y ya Roma era el centro de la cristiandad, por lo que los actos papales hace doce siglos tenían un gran valor para todos los creyentes.
Nacido en 742, Carlomagno era hijo de Pipino "el Breve", rey de los francos, cuya corona heredó a los 26 años, momento a partir del cual comenzó una tarea de ampliación del reino, mediante luchas contra los longobardos, los árabes en España, los daneses, los eslavos, los bávaros y otros pueblos bárbaros.
Pero también fue el impulsor de un nuevo tipo de relación entre el Estado y la Iglesia, a la que convirtió en súbdita del poder terrenal. De ello da cuenta la noche del 25 de diciembre de 800, cuando León III untó con aceite sagrado a Carlomagno y se puso de rodillas ante él, después de ponerle sobre la cabeza una corona.
Programas de radio y libros recuerdan estos días aquella ceremonia y los antecedentes, y señalan que la coronación del emperador respondió en realidad a una operación política de interés tanto para Carlomagno como para León III.

CARLOMAGNO
La coronación del emperador "padre de Europa" cumple doce siglos
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