El Museo Guimet de Arte Asiático necesitaba un cambio en su estructura que permitiera la reubicación de las obras por civilizaciones y periodos históricos. Los arquitectos Henri y Bruno Gaudin han conseguido este objetivo tras excavar 11 metros de subsuelo que han añadido al inmueble 3.000 metros cuadrados de superficie que se suman a los 10.000 existentes.
La dirección del centro ha descartado la visión antropológica de las piezas y ha apostado por un recorrido científico que agrupa en un mismo espacio todas las obras de un país. Esto ha supuesto la exhibición de tan solo 3.500 objetos, aunque 700 de ellos salen por primera vez del almacén del museo. Así, la planta baja del Guimet está dedicada al arte de la India y del sudeste asiático, una sala que recibe al visitante con el gran naga del templo Preach Khan Angkor, la serpiente sagrada formada por 31 bloques de gres. El ala este del primer piso se centra en la China, y el oeste al Nepal y al Tíbet. La nueva estructura del espacio dedica su parte central a la “ruta de la seda”, mientras que la segunda planta exhibe algunas muestras del arte decorativo de las dinastías chinas Song y Qing, así como numerosos objetos procedentes de Japón y Corea.
El laboratorio de ideas de Guimet
Emile Guimet concibió desde su creación el inmueble de la Plaza d´Iéna de París, como un espacio para la investigación. Durante sus primeros años de funcionamiento, el museo acogió a los más prestigiosos orientalistas europeos. Guimet comenzó a adquirir objetos para su colección personal en 1865, y fue el precursor de numerosos y variados actos culturales. En 1905, el Museo Guimet cedió sus instalaciones para que Mata Hari interpretara algunas danzas de Java. Veintitrés años más tarde, el centro pasaría a formar parte de la red de museos nacionales de Francia, recibiendo desde entonces, todos los fondos asiáticos adquiridos por el país.
