Berna tendrá finalmente su ansiado Museo Paul Klee. En una ciudad en la que el menor detalle es sometido a la aprobación de sus habitantes, los vecinos de la capital suiza han aprobado su construcción tras un referéndum en el que la puesta en marcha de la pinacoteca ha contado con el 80 por ciento de los votos.
La construcción de un museo con el nombre del artista suizo (nació en Berna en 1897, para morir en Locarno en1940), es, desde hace años, uno de los proyectos más ansiados del país centroeuropeo. De hecho sus impulsores han llegado a compararlo con la Torre Eiffel de París o la basílica romana de San Pedro. El arquitecto italiano Renzo Piano será el encargado de la ejecución de la obra, que se ha presupuestado en 76 millones de euros, y que se espera esté terminada en 2005. Los suizos han querido pasar por alto el hecho de que Piano está siendo hoy día cuestionado por el deterioro que está sufriendo el Pompidou de París, otra de sus creaciones.
El Museo Paul Klee de Berna acogerá cerca del cuarenta por ciento de la obra del particular artista. La Fundación Maurece E. Y Martha Mueller, que incluye a diversos miembros de la familia del pintor, sufragará el noventa por ciento de las obras. El Estado se hará cargo del diez por ciento restante.
Paul Klee es uno de los pintores más destacados del siglo XX. Su vasta y variada obra es muy difícil de clasificar: las alusiones a los sueños, la música o la poesía, y más tarde la influencia de la enfermedad, marcan un legado hoy día distribuido por las más importantes pinacotecas mundiales. La obra de Klee muestra influencias muy diversas que van desde el arte infantil hasta el Surrealismo, el Expresionismo, el arte Abstracto o el Cubismo. Durante la Segunda Guerra Mundial su pintura fue cuestionada por los nazis, que llegaron a calificar la obra de Klee de “degenerada”.
