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"TORRENTE 2. MISIÓN EN MARBELLA"

Santiago Segura convierte a Torrente en un grotesco James Bond cañí

Santiago Segura ha cumplido su amenaza y vuelve con Torrente convertido en un grotesco James Bond cañí, en una cruel parodia que le cautivó en su infancia donde el ex policía fascista, racista y guarro salva a la Costa del Sor de ser arrasada por los misiles de un super villano.

"De pequeño flipaba con James Bond, eso de que tuviera licencia para matar, que se tirara a todas las tías... es un personaje grotesco, un arquetipo machista que quise parodiar", aseguró el guionista, director y protagonista de "Torrente 2. Misión en Marbella”.

Y así, el cineasta mete a ese "saco de patatas" a ese "megagañán" que es Torrente en unos títulos de crédito calcados de las grandes producciones de Bond, después de haber resumido en unos planos qué fue de los millones con los que el ex policía se largó al final de la primera entrega. Unos planos en los que Torrente se pasea en deportivo rojo, con escudo del Atlético incluido, por las calles de Marbella, a donde se ha retirado a cuidarse un poco. Chicas en bikini o en top less le ayudan a dilapidar su fortuna. Y el casino acaba con el dinero.

Es entonces cuando Torrente vuelve a sus orígenes, un cutre despacho de detective, con escuela de aprendices incluida, donde intenta chulear a los pocos clientes que por allí aparecen.

En esta segunda entrega de Torrente, Santiago Segura ha querido dosificar la risa y un ritmo más fluido que en la primera y siempre consciente de que una comedia “no se puede alargar mucho porque es imposible tener al público riéndose más allá de un tiempo determinado”.

Tony Leblanc resucita en "Torrente 2" como el tío del protagonista, pero si bien en la primera parte era "un viejo tierno" en ésta entrega es "un hijo puta". Es el gerente del local de alterne donde canta el gran amor de Torrente, una cantante de boleros que encarna la modelo y actriz Inés Sastre. Santiago Segura necesitaba a "la mujer más alejada del mundo de Torrente, y nadie mejor que una megaglamourosa modelo".

El papel de ayudante lerdo que en la primera entrega hacía Javier Cámara es sustituido aquí por un Gabino Diego como Cuco, el fiel ayudante del detective privado, que se pasa el día trapicheando, fumándose chinos y tomándose anfetas y todo tipo de pastillas que caigan en sus manos.

José Luis Moreno llamó la atención de Santiago Segura por "ese peculiar arqueo de cejas y la sonrisa de villano total que tiene", señaló el cineasta, quien le adjudicó en la película no sólo el papel del supervillano Spinelli, sino también a un compañero tan fiel como fiero, un mono de nombre Luis Alberto "un homenaje cariñoso al Luis Alberto de Cuenca" (Secretario de Estado de Cultura), que se convirtió en la pesadilla del equipo, dada su afición a morder a todo aquel que se le acercara.

Otros amigos de Santiago Segura se prestaron al trueque: "una breve aparición a cambio de un jamón y una cazadora" y así aparecen desde José Luis López Vázquez, Rosa María Sardá, Antonio Resines, Jesús Bonilla, Pablo Carbonell, El Gran Wyoming, la modelo Esther Cañadas, el tenista Carlos Moyá, o el presentador Pepe Navarro.

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